¿Fue Jesús un ser creado?
Jesucristo nació como ser humano hace más de dos mil años.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Y, si hay alguna duda sobre quién era “el Verbo”, en Juan 1:14 se nos dice que “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”.
Otro punto muy importante es que, como leemos en el versículo 3, nada fue hecho sin Jesucristo. Entonces, ¿fue Cristo creado? No, pues, si hubiese sido creado, ¡tendría que haberse creado a Sí mismo! “Nada” significa justamente eso: nada. En otras palabras, tanto el Padre como el Verbo —que luego llegó a ser Jesucristo— han existido por toda la eternidad.
Es decir, el término griego logos —bien conocido por los lectores del tiempo de Juan— significa “palabra. Cuando el apóstol escribió estos pasajes, también era comúnmente sabido que este concepto pertenecía a la terminología filosófica y teológica antiguas. De hecho, Filón —un judío helénico de Alejandría que vivió en los tiempo de Cristo— escribió bastante al respecto. Sin embargo, Juan utilizó la palabra logos de una manera particular: ¡para referirse a un segundo Ser que posee la naturaleza de Dios.
En Juan 1:4 leemos que “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Esto demuestra que, claramente, el Verbo es mucho más que sólo “pensamientos” o “enunciados”. El Verbo tenía vida. En síntesis, Juan utiliza una palabra conocida (logos) en los primeros versículos de su evangelio para referirse a un Ser que ha existido con el Padre desde el principio, antes de la creación del mundo.
Por otro lado, la Biblia también nos dice que Jesucristo habla en representación del Padre, pues expresa su manera de ser y pensar a través del poder del Espíritu Santo (Juan 3:4; Hebreos 1:1-2). Así como la Biblia es la palabra de Dios escrita, Cristo es la palabra de Dios personificada, un Ser independiente enviado para predicar la palabra de Padre.
Entonces, los primeros versículos del libro de Juan tratan tres temas muy importantes en relación a Jesucristo: su existencia, su relación con el Padre y su identidad. Cristo existía con el Padre desde el principio y tenía una relación muy cercana con Él. Además, se le identifica como el Verbo, otro nombre para referirse al magnífico Ser que conocemos como Señor y Salvador.
Jesucristo es un Ser divino:
En el Nuevo Testamento encontramos varias Escrituras que describen a Cristo como un Ser divino—como Dios. En 1 Timoteo 3:16, por ejemplo, Pablo escribe: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”. La palabra griega traducida como “Dios” en este pasaje es Theos —la más utilizada para referirse a Dios en el Nuevo Testamento.
Tito 1:3 es otro ejemplo de esto, pues nos dice: “y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador”. Como vemos, aquí se describe a nuestro Salvador como Dios (Theos).
Si aunamos esto a la profecía sobre Cristo de Mateo 1:23, donde se cita Isaías 7:14, no cabe duda de que Jesucristo era y es un Ser divino: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” .
En otras palabras, Jesucristo es Dios. Y los Seres divinos son eternos por definición. Como leemos en 1 Juan 1:2. “la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó”. Amén.
Fuente: https://vidaesperanzayverdad.org/dios/quien-es-jesus/fue-jesucristo-creado/
Si aùn no has recibido a Jesús en tu corazón como tu Señor y Salvador personal, le invito a que lo haga, leyendo y meditando en esta Oración de Fe: "Señor Jesús, te necesito. Gracias por morir en la cruz para pagar por mis pecados. Te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por darme el regalo de vida eterna. Deseo cambiar y vivir una nueva vida contigo como mi Señor y Salvador, Escribe mi nombre en el libro de la vida del Cordero, y prometo serte fiel y justo. Gracias Jesús. Amén."Siéntete como un Hijo (a) de Dios y con una Familia que te recibe con júbilo y te ama como su Hermano (a) de Fe.
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