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¿Es Jesucristo Dios?

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¿Qué piensa usted de Jesucristo? La forma en que responda esta pregunta es de suma importancia. ¿Acaso solo fue un hombre, o uno de los profetas o maestros que deambuló por el mundo en aquella época, o alguien más? Muchas personas pueden estar interesadas en sus enseñanzas o milagros, pero al verlo en un contexto más amplio, llegan a creer que Jesucristo no es importante, sino solo Dios Padre. Puede que afirmen creer en Dios, pero consideran a Jesucristo irrelevante. Sin embargo, ¿qué dice la Biblia al respecto? En el Evangelio de Juan encontramos una descripción de Jesucristo diferente al de cualquier otro pasaje de las Sagradas Escrituras. La respuesta de Juan en cuanto a la identidad de Cristo es una afirmación de que el Señor Jesús es Dios. Y toda la evidencia necesaria para sostener esta afirmación la encontramos en la Biblia, sobre todo en el Evangelio de Juan. Según Juan 1.1-5, Jesucristo es el Dios eterno, el Creador de todo lo que existe y la fuente de vida que estaba con Dio...

La Cualidad de la Fidelidad...

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La fidelidad es una de las cualidades más importantes en la vida de toda persona. Necesitamos poder creer lo que otros dicen o prometen, y ellos también poder confiar en nosotros. La infidelidad es una forma de engaño o hipocresía, y conduce a sentimientos de decepción y traición cuando descubrimos que nuestra confianza en alguien se ha perdido. Como cristianos, debemos esforzarnos por ser fieles a Dios y a los demás. Jacob elevó la siguiente oración al considerar todo lo que el Señor había hecho por él: “Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien; menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo” (Gn 32.9, 10). Dios es fiel en todo momento, pero debemos prestar atención. Debemos considerar todas las ocasiones en las que ha demostrado ser fiel en nuestra vida y darle nuestra gratitud. La Biblia declara la fidelidad de Dios: Deuteronomio 7.9 “Conoce, pues...

La victoria en nuestros corazones...

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Proverbios 20:25-21:4 La mayor batalla se da en nuestros corazones y nuestras mentes. Allí es donde se gana o se pierde la victoria. A Dios no solo le preocupan tus acciones y tus palabras, le interesa tu ser interior. Dios nos mira y examina, «escudriña lo más recóndito del ser» (20:27) y «juzga las intenciones» (21:2, DHH). «Practicar la justicia y el derecho lo prefiere el Señor a los sacrificios» (v.3). « El espíritu humano es la lámpara del Señor, pues escudriña lo más recóndito del ser» (20:27). Intento orar regularmente como lo hace el salmista: «Examíname, oh Dios […] Fíjate si voy por mal camino» (Salmo 139:23–24). También oro así a la hora de encomendar a otras personas. Proverbios 20:27 es un versículo muy útil para el ministerio de intercesión cuando se ora por otras personas. Si alguien siente que está luchando con algo que no puede identificar, le pido al Espíritu de Dios que escudriñe su corazón para revelarle si hay algún pecado con el que necesite lidiar. Dios nunca da...

El Gozo triunfante ...

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¿Cómo le afectan sus circunstancias? ¿Su conducta o actitud cambian al enfrentar dificultades, dolor o decepción? ¿Actúa de cierta manera cuando todo le va bien, pero cambia al ser visitado por la adversidad y el sufrimiento? Aunque los problemas pueden despojarnos de la felicidad, no debemos permitirles que nos roben el gozo que tenemos en Cristo. Las circunstancias pueden cambiar al llegar los problemas, pero si en verdad confiamos en Cristo como nuestro Salvador, nuestra relación con Él nunca se verá afectada; lo cual nos permite tener gozo en cualquier situación. Cuando el apóstol Pablo escribió la carta a los filipenses estaba en una prisión, encadenado a un soldado romano. Aunque no estaba seguro de lo que podría sucederle y sufría, su carta expresaba gozo. Casi al final de la misma nos dice: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!” (Fil 4.4). Este hombre tenía muchas razones para sentirse abatido y desolado, pero no puso su mirada en lo que le rodeaba, si...