(Reflexiones Pastorales sobre Lamentaciones 3-5). Hay temporadas en la vida en las que parece que todo aquello que conocíamos ha cambiado. Hay pérdidas que dejan un vacío profundo, circunstancias que no podemos controlar y momentos en los que nuestras fuerzas parecen agotarse. El dolor puede hacernos sentir que hemos llegado al final del camino. Sin embargo, los últimos capítulos del libro de Lamentaciones nos muestran una verdad profundamente consoladora: aun en medio de las ruinas, la esperanza puede volver a nacer. Lamentaciones no fue escrito desde un lugar de comodidad. Sus palabras nacen en medio de la destrucción, del sufrimiento y de las consecuencias de la desobediencia del pueblo. Jerusalén había sido devastada. Lo que antes representaba seguridad y estabilidad ahora era motivo de lágrimas. Y, sin embargo, en medio de ese escenario aparece una de las declaraciones más hermosas de toda la Biblia: «Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca ...