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“Sed santos, porque Yo soy santo”...

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  (Una reflexión pastoral sobre Levítico 17–20). Al avanzar en la lectura del libro de Levítico, especialmente en los capítulos 17 al 20, el pueblo de Dios es confrontado con una verdad central que atraviesa toda la Escritura: la santidad no es opcional para quien camina en pacto con el Señor. Estos capítulos no solo regulan el culto, sino que revelan el carácter de Dios y Su deseo de habitar en medio de un pueblo apartado para Él. Un solo Dios, un solo lugar de adoración Levítico 17 establece que toda ofrenda debía ser presentada exclusivamente en el santuario, el lugar donde Dios había decidido manifestar Su presencia. Esta ordenanza protegía al pueblo del sincretismo y afirmaba que la adoración verdadera no nace de la iniciativa humana, sino de la obediencia a la revelación divina. Sacrificar fuera del lugar señalado equivalía a romper el pacto. En el Nuevo Pacto, esta verdad alcanza su cumplimiento en Cristo: ya no hay múltiples altares ni sacrificios repetidos. Jesús mismo se ...

Postulado 15: El llamado de toda mujer es Vivir para la Gloria de Dios en todos los ámbitos de la vida

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¿Cuál es el propósito de nuestra vida como mujeres cristianas? La cultura nos ofrece múltiples respuestas: éxito, fama, felicidad. Sin embargo, el Manifiesto Mujer Verdadera nos lleva de vuelta a la verdad fundamental y eterna: nuestro llamado es vivir para la gloria de Dios en todos los ámbitos de nuestra vida. Desde nuestra familia hasta nuestra iglesia, desde nuestro trabajo hasta nuestras relaciones personales, todo debe reflejar la gloria de Dios. Este llamado no está reservado solo para líderes o mujeres con roles visibles; es un llamado para cada mujer que desea caminar en fidelidad a Su diseño. La Escritura deja claro que la vida cristiana no se limita a ciertos momentos o lugares; es un estilo de vida integral. En 1 Corintios 10:31, Pablo nos recuerda: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. Esto nos invita a reflexionar sobre cómo cada acción, incluso las más simples y cotidianas, tiene el potencial de glorificar a Dios. Vivir par...

Como Eliminar y Reemplazar tus viejos hábitos...

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  ¡ “Presta suma atención a estos asuntos. Entrégate de lleno a tus tareas, para que todos vean cuánto has progresado”. 1 Timoteo 4:15 (NTV) Si bien se te dio una naturaleza completamente nueva en el momento de la conversión, todavía tienes hábitos, patrones y prácticas que deben eliminarse y reemplazarse. Deja ir los temores que te impiden crecer. La verdad nos hará libres, pero a menudo nos hace miserables primero. El temor a lo que podríamos descubrir si enfrentamos honestamente nuestros defectos de carácter, puede mantenernos viviendo en la prisión de la negación. Solo cuando se le permite a Dios brillar la luz de su verdad sobre nuestras fallas, fracasos y complejos, podemos comenzar a trabajar en ellos. Es por eso que no puedes crecer sin una actitud humilde y enseñable. Deja de basar tu identidad en tus “defectos”. Decimos: “Así soy yo” o “Es como soy”. La preocupación inconsciente es que, si me libero de mi hábito, de mi dolor o de mi problema, ¿quién seré? Este temor defin...

Restaurando Relaciones: El Precio del Pacificador es el Orgullo

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  Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos”. Romanos 12:18 (NTV) El sexto paso bíblico hacia la restauración de una relación es cooperar tanto como te sea posible El Apóstol Pablo dijo, “Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos”. La paz siempre tiene una etiqueta con precio. Algunas veces nos va a costar nuestro orgullo; o nos va a costar nuestro ego. Por el bienestar del compañerismo, haz tu mejor esfuerzo para comprometerte, adaptarte a los demás, y mostrar preferencia para lo que ellos necesiten. Una paráfrasis de la séptima bienaventuranza dice, “Dios bendice a los que trabajan para que haya paz en el mundo, pues ellos serán llamados hijos de Dios” Mateo 5:9 (TLA). La pacificación no evita el conflicto. Huir de los problemas, pretender que algo no existe, o tener miedo de hablar en determinada situación, en realidad es cobardía. Jesús, el príncipe de paz, nunca tuvo miedo al conflicto. La pacificación tampoco es apaciguamiento. Ceder siempre, o permitir a otros ...