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Cuando todo parece en contra: confiar en la soberanía de Dios

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(Reflexiones pastorales sobre 2 Samuel 16–17) Hay momentos en la vida en los que todo parece desmoronarse. Las circunstancias se tornan adversas, las relaciones se fracturan y las voces a nuestro alrededor pueden herir más que ayudar. En 2 Samuel 16–17 encontramos a David atravesando precisamente una temporada así: huye, es traicionado y públicamente humillado.  Sin embargo, en medio de este escenario oscuro, emerge una de las lecciones más profundas de la vida cristiana: Dios sigue teniendo el control, aun cuando todo parece fuera de control. La prueba del corazón en medio de la humillación Mientras David huye, Simei lo maldice y lo desprecia abiertamente. Los hombres que lo acompañan desean defenderlo de inmediato, pero David responde de una manera sorprendente: decide no vengarse. Lejos de reaccionar con orgullo o ira, reconoce que Dios puede estar permitiendo esa situación. Su respuesta no es debilidad, sino una expresión de un corazón rendido. Aquí encontramos una lección po...

Un Corazón Perfecto...

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  Los ojos del Señor están contemplando toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que mantienen hacia él un corazón perfecto. —2 Crónicas 16:9 ¿Qué significa tener un corazón perfecto? Significa que tiene un deseo sincero de hacer el bien y agradar a Dios. Una persona que tiene un corazón perfecto ama verdaderamente a Dios, aunque él mismo puede no ser perfecto ni irreprensible en todos sus caminos. Puede que todavía tenga debilidades. Puede cometer errores o perder los estribos. Pero cuando lo hace, se arrepiente rápidamente y recibe el perdón de Dios. Si ha ofendido a otra persona, se humillará y se disculpará. Debido a que su corazón es recto hacia Dios, es fácil para el Espíritu Santo enseñarle. Cuando Dios busca a aquellos con quienes trabajar, no busca a alguien con un desempeño perfecto. Si alguno de nosotros pudiera tener un comportamiento perfecto, no necesitaríamos a Jesús. Sin embargo, podemos amar a Dios con un corazón perfecto, y cuando lo hacemos, Él se mue...