Actitudes que interfieren en la Meditación Bíblica...
Meditar implica que nuestros pensamientos sean consumidos por algo. Un esperado deleite, un problema, un deseo, un sueño o inclusive una persona; todo esto, entre otros aspectos, puede ser el centro de nuestra meditación. La pregunta que los creyentes debemos hacernos es: ¿Estamos absortos por nuestros pensamientos acerca del Señor, o hemos permitido que otros asuntos llenen nuestra mente y nos distraigan de lo que debería ser nuestra máxima prioridad: conocer y amar a Dios? La meditación en la Palabra de Dios nos permite enfocar nuestra mente en el Señor, nos fortalece en el Espíritu y nos acerca más a Él. Es un tiempo personal en el cual recibimos su dirección buena, justa y sabia para nuestra vida, para que seamos quiénes Dios planeó que fuéramos. También habrá ocasiones en las que sentiremos cuando Dios nos convence del pecado que debemos confesar y dejar a un lado. La meditación equivocada de Israel: Después de pasar 400 años en Egipto como esclavos, los israelitas fueron liberado...