No rechacemos el honor que Dios nos da...
Tú no puedes construir una vida para agradar a la gente. En la iglesia te vamos a amar, pero en la iglesia tenemos que asegurarnos que Dios esté aquí primero; que lo que hagamos, sea para agradarle a Él primero. Porque si Él aparece, si llega y se manifiesta y se revela – que no necesariamente es únicamente con poder y milagros, sino también con revelación y entendimiento, donde tú oyes la voz de Dios, recibes palabra y tu vida se transforma. En Éxodo 25, hay una descripción bien interesante, y la vemos en el momento en que Dios comienza a darle la orden a Moisés acerca de cómo construir el tabernáculo. “Jehová habló a Moisés, diciendo: 2 Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda. 3 Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, 4 azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, 5 pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, 6 aceite para el alumbrado, espe...