Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta la ansiedad

Jesús y la Ansiedad...

Imagen
Cuando miramos el Nuevo Testamento, nos damos cuenta que nuestro Señor Jesucristo, en una ocasión, luego de predicar esa poderosa palabra, ese primer mensaje frente a la sinagoga cuando les dijo a todos: el Espíritu del Señor está sobre mí por cuanto me ha ungido; luego comienza la controversia acerca de si era o no el Hijo de Dios, o el hijo de José, de María; y Jesús les dice: no hay profeta acepto en su propia tierra. Y añade: en Israel había muchas viudas, pero a ninguna de ellas fue enviado el profeta; solo a una en Sarepta; esa recibió la provisión. Después les dijo: había muchos leprosos, pero a ninguno fue enviado el profeta, sino a uno, Naamán en Siria, y él recibió el milagro. Esto molestó a todos los que estaban a su alrededor porque entendieron el mensaje. Jesús estaba diciendo: esto estaba disponible para ustedes, los de la casa, pero una persona en otro lugar lo recibió. La viuda de Sarepta recibió un avivamiento personal. Aquello había sido enviado para muchos, pero...

El Afán y la Ansiedad...

Imagen
MATEO 6:25-34 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de to...