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Fieles cuando todo parece derrumbarse...

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(Una Reflexión sobre Jeremías 38–40). Hay momentos en la vida en los que parece que todo se derrumba. Jerusalén estaba siendo destruida. El pueblo enfrentaba las consecuencias de años de desobediencia y Jeremías, quien había anunciado fielmente la Palabra de Dios, terminó siendo encarcelado y arrojado a una cisterna. Sin embargo, aun en medio de aquella crisis, Dios no abandonó a su siervo. Permanecer fiel cuando es difícil Jeremías sabía que su mensaje no sería popular. Decir la verdad le había costado libertad, seguridad y reconocimiento.  Pero no dejó de obedecer. Su ejemplo nos recuerda que la fidelidad a Dios no significa que siempre tendremos circunstancias favorables. A veces, obedecer puede significar caminar por un camino difícil. La pregunta no es solamente si seguiremos a Dios cuando todo marche bien.  La verdadera pregunta es:  ¿Seguiremos siendo fieles cuando las circunstancias no sean como esperábamos? Dios ve a quienes permanecen fieles En medio de la crisi...

¿Y Qué Tal Si…?

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  Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante. Filipenses 3:13 ¿Y qué tal si…? Cuanto más tiempo vive una persona, más probable es que se pregunte ¿y qué tal si…? y siente remordimiento o tristeza que esto menudo causa. La buena noticia es que, para cualquier seguidor de Jesús, «¿Y qué tal si…?» no tiene que ser un remordimiento por algo del pasado, pero un desafío emocionante para ver el futuro que Dios tiene para ellos. Sé de una congregación que fue desafiada por su pastor a hacer cuatro cosas simples (por solo un mes) para dedicarse al año que venía. Les pidió que oraran todos los días, ayunar un día a la semana, diezmar, y traer a una persona por semana no salva a la iglesia. El resultado fue un cambio sin precedentes en la vida de esta Iglesia. La presencia de Dios se hizo más fuerte en los servicios. Financieramente los cambios vinieron para proyectos del ministerio...

Escuchar, obedecer y permanecer fieles...

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(Una Reflexión sobre Jeremías 35–37). Hay una diferencia entre escuchar la Palabra de Dios y obedecerla. Podemos leer la Biblia, conocer sus enseñanzas y escuchar mensajes que nos desafían, pero la pregunta esencial es: ¿qué hacemos con aquello que Dios nos ha mostrado?  Jeremías 35–37 nos presenta precisamente este desafío. Un pueblo que escuchaba, pero no obedecía En Jeremías 35, Dios utiliza a los recabitas como ejemplo.  Ellos habían recibido instrucciones de su antepasado Jonadab y las habían obedecido fielmente durante generaciones. Dios utiliza esta actitud para mostrar el contraste con Judá. Los recabitas obedecían las palabras de un antepasado humano, mientras que el pueblo de Dios rechazaba repetidamente las palabras de su propio Dios. La pregunta llega también hasta nosotros:  ¿Estamos obedeciendo aquello que Dios ya nos ha enseñado? La Palabra permanece En Jeremías 36 encontramos una escena impactante. El rey Joacim escucha el rollo que contiene la Palabra de ...

Salir y Descubrir...

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La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos. Proverbios 16:9 La gente a menudo me pregunta cómo pueden descubrir cuál es la voluntad de Dios para sus vidas. Algunos pasan muchos años esperando escuchar una voz o recibir dirección sobrenatural. Pero escuchar la voz de Dios en tu corazón es usualmente más sencillo que eso. Yo les digo a ellos que salgan y lo descubran. Al comienzo de mi camino con Dios, quise servirle. Yo sentía que Él había puesto un llamado a mi vida, pero no sabía exactamente qué hacer, entonces intenté diferentes oportunidades que estaban disponibles. Muchas de ellas no funcionaron para mí, pero seguí intentando diferentes hasta que descubrí un área que me quedaba bien. Finalmente cobré vida por dentro cuando tuve la oportunidad de compartir la Palabra con las personas. Descubrí alegría en la enseñanza, y era obvio que Dios me había dado la capacidad de hacerlo. Supe entonces que había encontrado mi lugar ministerial. A veces, la única forma ...

Fe para sembrar en tiempos difíciles...

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(Una Reflexión sobre Jeremías 32–34). Hay momentos en los que mirar hacia el futuro puede producir temor. Las circunstancias pueden parecer tan difíciles que nos preguntamos: ¿qué sentido tiene seguir esperando? Jeremías vivió precisamente una situación así. Jerusalén estaba sitiada por los babilonios, el pueblo enfrentaba el juicio por su desobediencia y el profeta estaba encarcelado. Sin embargo, en medio de aquella crisis, Dios le pidió algo que parecía no tener sentido: comprar un campo. Una fe que mira más allá de las circunstancias Jeremías obedeció.  Comprar una propiedad cuando la tierra estaba a punto de ser conquistada parecía una decisión absurda. Pero aquella compra era una señal de esperanza. Dios estaba diciendo: "Volverán a comprarse casas, campos y viñas en esta tierra." El presente decía destrucción. La promesa de Dios decía restauración. Esta es una de las grandes enseñanzas de estos capítulos: la fe no ignora las circunstancias, pero tampoco permite que las...

Olvidándonos de nosotros mismos...

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  He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. - Gálatas 2:20 Pablo dijo que había sido crucificado con Cristo. En otras palabras, tuvo que dejar de pensar en sí mismo para vivir para Dios. Y somos motivados a hacer lo mismo. En este punto, puedes estar pensando, ¿y yo que? ¿Quién va a cuidar de mí? Esto es usualmente lo que nos impide vivir de la manera que Dios quiere que vivamos. Es fácil pensar en lo que queremos, pensamos y sentimos, pero vivir para uno mismo es en realidad una manera frustrante y vacía de vivir. Es maravilloso cómo enfocarse en Dios y lo que podemos hacer por los demás nos libera del miedo acerca de tener lo que necesitamos o queremos. El secreto para tener alegría es dar tu vida en lugar de quedarte con ella. Cuando te enfocas en ti y en Dios, te puede mostrar cómo vivir una vida verdaderamente significativa. Te animo a que...

Con Amor Eterno te he amado...

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(Una reflexión sobre Jeremías 30–31). Hay momentos en nuestra vida en los que el dolor parece ocupar todo el horizonte. Podemos atravesar pérdidas, heridas, esperas o circunstancias que no comprendemos y preguntarnos: ¿seguirá Dios conmigo? Jeremías 30–31 nos ofrece una respuesta llena de esperanza: sí, Dios permanece fiel. Después de tantos capítulos de juicio y advertencias, Dios anuncia restauración para su pueblo. Las heridas no serían el final de su historia. El Señor declara:  "Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová."  Jeremías 30:17 Qué hermosa promesa. Dios no ignora nuestras heridas. Él las conoce y puede traer sanidad donde nosotros solamente vemos quebranto. Un amor que no cambia En Jeremías 31 encontramos una de las declaraciones más hermosas de toda la Escritura:  "Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia."  Jeremías 31:3 El amor de Dios no depende de que nuestra vida sea perfecta. Israel había f...