Dios es soberano y el orgullo no permanecerá...
(Reflexión sobre Jeremías 49–50) Estos capítulos contienen profecías de juicio contra varias naciones, especialmente Babilonia. En ellos aparece un principio recurrente: ninguna nación, poder o sistema humano puede considerarse independiente de Dios. El Señor juzga la soberbia, la injusticia y la idolatría, pero también anuncia esperanza y restauración para su pueblo. Jeremías 49: Dios juzga la soberbia de las naciones Jeremías anuncia juicio sobre Amón, Edom, Damasco, Cedar, Elam y otras naciones. Cada una había desarrollado su propia seguridad: algunos confiaban en sus riquezas, otros en su posición geográfica, su poder militar o su sabiduría. Pero Dios muestra que ninguna de esas seguridades es permanente. Una de las expresiones que resume este mensaje es: “Tu arrogancia te engañó, y la soberbia de tu corazón.” Jeremías 49:16 La soberbia puede hacernos creer que somos autosuficientes, pero delante de Dios toda seguridad humana es limitada. Jeremías 50: Babilonia también s...