Cuando todo parece perdido, Dios todavía puede dar vida...
(Reflexiones pastorales sobre Ezequiel 37–39 Hay momentos en la vida en los que miramos una situación y pensamos: «Ya no hay nada que hacer». Algunas circunstancias parecen tan deterioradas que, humanamente hablando, no encontramos ninguna posibilidad de restauración. Es precisamente en ese escenario donde el mensaje de Ezequiel 37–39 adquiere una fuerza extraordinaria: Dios sigue siendo Dios aun en medio de los escenarios que parecen imposibles. Un valle lleno de huesos secos Ezequiel 37 comienza con una de las imágenes más conocidas de toda la profecía bíblica: un valle lleno de huesos secos. Dios lleva al profeta hasta aquel lugar y le pregunta: «Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?» (Ezequiel 37:3) La pregunta parece absurda frente a la realidad que Ezequiel tiene delante. Los huesos están secos; no existe ninguna señal visible de vida. Sin embargo, Ezequiel responde sabiamente: «Señor Jehová, tú lo sabes». Esta respuesta encierra una profunda lección de fe. El profeta...