En las manos del Alfarero...
(Reflexiones Pastorales sobre Jeremías 16–19). Hay etapas de nuestra vida en las que no comprendemos lo que Dios está haciendo. Algunas circunstancias parecen romper nuestros planes y otras nos obligan a reconocer que hemos estado confiando demasiado en nuestras propias fuerzas. Los capítulos 16–19 de Jeremías nos conducen precisamente a ese lugar: a las manos de Dios. El mensaje es solemne porque Judá había persistido en su pecado y se acercaba el tiempo del juicio. Pero, en medio de las advertencias, encontramos una verdad llena de esperanza: Dios sigue siendo el Alfarero y nosotros seguimos siendo barro en sus manos. Cuando nuestras seguridades se derrumban Jeremías 16 anuncia tiempos difíciles para Judá. El profeta recibe instrucciones que reflejan la gravedad de la situación que enfrentaría el pueblo. Sin embargo, Dios también anuncia que llegará el día en que volverá a reunir a su pueblo. Esto nos recuerda que aun cuando atravesamos circunstancias que no comprendemos, Dios contin...