Cuando Dios vuelve a ocupar el centro...
(Reflexiones pastorales sobre Ezequiel 40–42). En Ezequiel 40 comienza una nueva etapa de la visión profética. El pueblo ha pasado por el juicio y el exilio, pero ahora Dios le permite contemplar algo que apunta hacia la restauración: un templo cuidadosamente ordenado y preparado. A primera vista, estos capítulos pueden parecernos difíciles de leer por la cantidad de medidas, puertas, patios, cámaras y estructuras que se describen. Sin embargo, detrás de todos esos detalles hay un mensaje espiritual profundo: Dios no abandona para siempre a su pueblo y desea habitar en medio de él bajo un nuevo orden de santidad. Dios tiene un propósito aun en los detalles Ezequiel recibe instrucciones minuciosas acerca del templo. Nada parece quedar librado al azar. Esto nos recuerda que Dios es un Dios de orden y propósito. Muchas veces nosotros quisiéramos conocer solamente el resultado final de lo que Dios está haciendo, pero Él también trabaja en los detalles que nosotros no comprendemos. Reflexió...