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Motivaciones Santas...

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  Señor, examina y reconoce mi corazón: pon a prueba cada uno de mis pensamientos. Salmos 139:23 Hace años cuando estábamos luchando financieramente, me cansé de creer por una victoria y estaba desanimada delante de Dios. Lloré al respecto por un tiempo y luego, por la gracia de Dios, tomé una decisión y declaré: «Dios, voy a diezmar y dar ofrendas hasta el día de mi muerte, sea que vea un resultado o no.» Creo con todo mi corazón que esa fue una prueba para ver por qué realmente estaba dando. El Señor quería revelar si tenía las motivaciones santas. Si solo estuviera «dando para obtener», es posible que egoístamente estuviera dado para obtener algo de Dios. Ha habido muchas enseñanzas y predicaciones que dicen: «Haz esto y obtendrás eso. «Pero ¿qué pasa con tener un corazón puro que diga:» Yo quiero hacer lo correcto solo porque es correcto y glorificar a Dios”. Te pido que honestamente examines hoy tus motivaciones y asegúrate de que no son egocéntricas. Haz un compromiso incondi...

Cuando la religión no basta...

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(Reflexiones Pastorales sobre Jeremías 7–9). Es posible asistir cada semana a un servicio de adoración, conocer las Escrituras e incluso participar activamente en la vida de la iglesia, pero tener el corazón lejos de Dios.  Esta fue la realidad que enfrentó el profeta Jeremías. El pueblo de Judá confiaba en el templo como si su sola presencia les garantizara la protección de Dios. Repetían con seguridad: "¡Templo de Jehová, templo de Jehová!", mientras sus vidas estaban marcadas por la injusticia, la idolatría y la desobediencia. Dios, sin embargo, veía mucho más allá de las apariencias. La verdadera adoración comienza en el corazón Jeremías fue enviado a predicar precisamente a la entrada del templo. Su mensaje era claro: la presencia en un lugar sagrado no reemplaza una vida de obediencia. El Señor deseaba un pueblo que practicara la justicia, defendiera al necesitado y caminara en fidelidad. Esta enseñanza sigue siendo vigente.  Nuestra fe no se mide únicamente por las act...

Caminar en el mismo Favor que Jesús...

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  Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente. Lucas 2:52 Desde la infancia, Jesús caminó en el favor sobrenatural de Dios y de los hombres. De hecho, era tan popular que apenas podía encontrar el tiempo a solas para orar en comunión con Su Padre celestial. Incluso aquellos que no creía en Él como el Cristo reconocieron que él caminaba el favor de Dios. Los guardias enviados por los fariseos para arrestar a Jesús regresaron diciendo: ¡Nunca nadie ha hablado como ese hombre! (Juan 7:46). Y hasta el final de su vida, incluso mientras estaba en la cruz, la gente reconoció que Dios estaba con Él (ver Lucas 23: 47-48). Este mismo favor está disponible para nosotros. Nunca debemos olvidar que no importa lo que suceda, podemos tener favor con Dios y con otras personas (ver Lucas 2:52). Pero como tantas cosas buenas en la vida, debemos poner nuestra fe en Dios para recibirlo. Entonces hoy, vive por fe, sabiendo con confianza qu...

Volver a las sendas antiguas...

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(Reflexiones Pastorales sobre Jeremías 4–6) Vivimos en una época en la que se buscan respuestas rápidas para los problemas del corazón. Muchas personas desean paz, pero sin reconciliarse con Dios; anhelan bendición, pero sin obediencia. Esta no es una realidad nueva. En los días del profeta Jeremías, el pueblo de Judá también había reemplazado una relación sincera con Dios por una religión de apariencias. Mientras el corazón se alejaba del Señor, la nación seguía confiando en que todo marcharía bien. Sin embargo, Dios, en su amor, levantó a Jeremías para advertirles que todavía había un camino de regreso. Dios mira el corazón En el capítulo 4, el Señor hace un llamado que va más allá de los actos religiosos:  "Arad para vosotros barbecho, y no sembréis entre espinos." La imagen es clara. Un agricultor no puede esperar una buena cosecha si antes no prepara la tierra. De la misma manera, Dios desea preparar nuestro corazón antes que recibir simplemente nuestras actividades reli...

No estés tan Ocupado. Da Fruto.

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  Quien mucho se preocupa tiene pesadillas, y quien mucha habla dice tonterías. Eclesiastés 5:3 ¿Estás haciendo «cosas» que no están dando fruto? ¿Estar tan ocupado te roba tu paz? Una vez oí hablar de un guardia que vigilaba un determinado lote de suelo en el palacio de Buckingham en Inglaterra. Por 100 años, veinte cuatro horas al día, ese lote de tierra fue vigilado. Finalmente, alguien preguntó: «¿Qué estás cuidando?» Él no lo sabía y simplemente dijo que había estado bajo vigilancia durante 100 años. Resultó que hace 100 años, la reina había plantado rosas allí y quería asegurarse de que crecieran. Ahora, un siglo más tarde, el guardia estuvo parado donde una planta de rosa una vez estuvo, cuidando nada. ¿Hay cosas que estás haciendo, pero no sabes por qué las estás haciéndolos? Dios nunca nos llamó a estar ocupados. Él nos llamó para dar fruto. Demasiada actividad inútil no da fruto y solo nos estresa. Te animo a hacer un inventario de lo que haces a lo largo del día. Tal vez...

Cuando Dios nos llama a volver...

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(Reflexiones Pastorales sobre Jeremías 1–3). Vivimos en una época en la que muchas personas buscan propósito, dirección y seguridad. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a escuchar la voz de Dios, quien conoce nuestra vida mucho antes de que nosotros mismos comprendamos su propósito.  Así comienza el libro de Jeremías. No con un hombre extraordinario, sino con un joven que se siente incapaz para la tarea que Dios le encomienda. Y precisamente allí descubrimos una de las grandes lecciones de este libro: Dios no llama a los más capaces; capacita a los que llama. Un llamado que nace en el corazón de Dios Cuando Jeremías expresa sus temores, el Señor le responde con palabras que siguen inspirando a los creyentes de todos los tiempos:  "Antes que te formase en el vientre te conocí..." (Jeremías 1:5). ¡Qué maravillosa verdad! Nuestra vida no es producto del azar. Dios nos conoce, nos ama y tiene un propósito para cada uno de nosotros. Tal vez, como Jeremías, alguna vez hemos pens...

¡Persiguiendo la Paz!

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  Apártense del mal y practiquen el bien; busquen la paz, y no la abandonen. Salmos 34:14 ¿Qué nos hace perder nuestra paz? Muchas cosas: llegar tarde, atascos del tráfico, derramar el café … Por eso es tan importante «ejercitar» caminar en la paz todos los días. Por ejemplo, debes decidir cuándo cerrar la boca y no ofenderte fácilmente. Y tienes que estar bien con estar equivocado a veces. No puedes simplemente sentarte y desear la paz, desear que el diablo te deje en paz, o desear que la gente haga lo que tú quieras. La Biblia nos dice que busquemos activamente la paz. Tienes que cambiar tu manera de pensar y anhelar la paz. Para que la Palabra de Dios dé frutos en nuestras vidas, debe ser sembrada en el corazón pacífico de alguien quien obre a hacer la paz. Todos los creyentes tienen la responsabilidad de mantener un espíritu de paz para que Dios puede difundir Su Palabra en y a través de ellos. ¿Estás buscando la victoria en tu vida, pero no importa qué tan duro lo intentes, no...