Un corazón rendido para la obra de Dios...
(Reflexiones Pastorales sobre 1 Crónicas 28–29). Los capítulos finales de 1 Crónicas nos presentan una escena profundamente conmovedora: David, ya cercano al final de su vida, reúne al pueblo y entrega a Salomón la responsabilidad de continuar la obra del templo. Sin embargo, más allá de los preparativos materiales, David deja una enseñanza espiritual que sigue siendo relevante para nosotros hoy: l a obra de Dios siempre debe sostenerse sobre un corazón íntegro, dispuesto y completamente rendido al Señor. David comprende que el templo no era simplemente una construcción humana; era una obra para Dios. Por eso exhorta a Salomón diciendo: “Reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario.” Estas palabras revelan que Dios no busca únicamente capacidad, talentos o recursos. Él mira el corazón de quienes le sirven. Podemos realizar muchas actividades religiosas y aun así descuidar nuestra comunión con Dios. Pero el Señor desea una relación genui...