Cuando Dios establece, nadie puede impedirlo...
(Reflexión bíblica basada en 1 Reyes 1–2) En los momentos finales del reinado de David, el escenario en Israel parecía estar dominado por la incertidumbre, la ambición y las decisiones humanas. Mientras el rey envejecía, surgió un intento silencioso pero decidido de tomar el trono sin la dirección de Dios. Allí aparece la figura de Adonías, quien, movido por su propia voluntad, declaró: “Yo reinaré”. Esta expresión no solo revela un deseo político, sino una actitud del corazón: adelantarse al propósito de Dios. Adonías representa a todo aquel que busca ocupar un lugar sin haber sido llamado por el Señor. Su error no fue simplemente estratégico, sino espiritual: quiso establecerse sin la aprobación divina. En medio de esta tensión, Dios levanta instrumentos para cumplir Su voluntad. La intervención de Betsabé es clave. Con sabiduría y discernimiento, recuerda al rey David la promesa hecha acerca de su hijo. Su acción no fue impulsiva, sino oportuna. Ella comprendió que el propósito de D...