El orgullo humano frente a la grandeza de Dios...
(Reflexiones pastorales sobre Ezequiel 30–31). Los capítulos Ezequiel 30–31 continúan el mensaje de juicio contra Egipto. Faraón y su nación habían llegado a confiar en su poder, riqueza e influencia, pero Dios anuncia que esa grandeza sería derribada. El mensaje vuelve a mostrarnos el peligro de poner nuestra confianza en aquello que es pasajero. Ezequiel 30: El día del juicio Dios anuncia un día de juicio sobre Egipto y las naciones que dependían de su poder. Faraón, que parecía fuerte e invencible, perdería su autoridad. La caída de Egipto demostraría que ninguna potencia humana está fuera del gobierno de Dios. El Señor declara: “Y sabrán que yo soy Jehová, cuando ponga fuego a Egipto.” Ezequiel 30:8 El propósito del juicio no era solamente castigar, sino también revelar quién es verdaderamente Dios. Ezequiel 31: El gran cedro que cayó Dios compara a Egipto con un enorme cedro del Líbano: hermoso, fuerte, elevado y admirado por las demás naciones. Pero precisamente ...