Cuando el dolor nos lleva de vuelta a Dios...
(Reflexiones sobre Lamentaciones 1-2). Hay momentos en la vida en los que las palabras parecen insuficientes para expresar lo que sentimos. Hay pérdidas que nos dejan en silencio, circunstancias que no comprendemos y situaciones que parecen derrumbar todo aquello que considerábamos seguro. El libro de Lamentaciones nos permite entrar precisamente en ese territorio: el lugar del dolor, de las lágrimas y de las preguntas que llevamos delante de Dios. Los capítulos 1 y 2 nos presentan la imagen de una Jerusalén devastada. La ciudad que había conocido días de esplendor ahora aparece solitaria y afligida. Sus habitantes sufren las consecuencias de haber dado la espalda a Dios. Sin embargo, lo más sorprendente de este libro es que el dolor no es escondido ni disimulado. El profeta llora. Se lamenta. Describe la tragedia. Y, en medio de todo, reconoce una verdad difícil pero necesaria: «Jehová es justo; yo me rebelé contra su palabra ». Lamentaciones 1:18 Estas palabras nos ...