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Lentes de color rosa y lentes con extra aumento...

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  Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. - Romanos 2:1 Jesús ordenó que no nos preocupemos por lo que está mal con los demás cuando tenemos tanto mal en nosotros mismos (ver Mateo 7: 3-5). ¡La Biblia claramente nos dice que cuando juzgamos a los demás, a menudo juzgamos por cosas que también nosotros hacemos! Una vez le pregunté a Dios por qué hacemos algo creyendo perfectamente que está bien, pero juzgar a alguien más que también lo hace. El Señor habló a mi corazón, diciendo: «Joyce, te miras a ti misma  a través de lentes color rosa, pero miras a los demás a través de lentes con extra aumento.» ¡Es verdad! Tenemos excusas para nuestro propio comportamiento, pero cuando otra persona hace lo mismo que nosotros, a menudo somos despiadados. Te animo a que inviertas el proceso, mira lo mejor en otros, pero mantén tu propia vida bajo los lentes con extra aum...

Aprender a confiar cuando no entendemos ...

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  (Reflexiones Pastorales sobre Eclesiastés 5–8). Hay momentos en la vida en los que las preguntas parecen superar las respuestas. ¿Por qué prosperan algunas personas que actúan injustamente? ¿Por qué los planes cambian inesperadamente? ¿Por qué Dios permite circunstancias que no logramos comprender? Estas preguntas no son nuevas. El autor de Eclesiastés también las enfrentó y, lejos de ofrecer respuestas simples, nos invita a mirar más allá de nuestras limitaciones y a descansar en la soberanía de Dios. Los capítulos 5 al 8 nos recuerdan que la verdadera sabiduría no consiste en entenderlo todo, sino en aprender a confiar en Aquel que gobierna todas las cosas con justicia y amor. Acercarnos a Dios con un corazón reverente Eclesiastés comienza esta sección con una exhortación que sigue siendo muy actual: cuando nos acercamos a Dios, debemos hacerlo con reverencia y sinceridad. Nuestra relación con el Señor no puede reducirse a palabras o promesas impulsivas. Él desea un corazón que...

Siembra y Cosecha...

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No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. - Gálatas 6:7 Las Escrituras nos dicen claramente que cosecharemos lo que sembramos. Literalmente, esto se aplica a la agricultura y la siembra de cultivos. La mayoría de las personas lo saben, también se aplica a dar dinero y ser generoso. ¿Pero sabías? que este principio también se aplica a la forma en que tratamos a los demás? Nuestras actitudes y palabras son «semillas» que sembramos cada día que determinan qué tipo de fruto o cosecha tendremos en nuestras circunstancias y relaciones. Al diablo le encanta mantenernos ocupados pensando egoístamente, tratando a los amigos leales como si no tuvieran importancia, sembrando palabras de conflicto en nuestras familias y teniendo pensamientos negativos sobre el jefe, el pastor, etc. El diablo quiere que sembremos mala semilla en cada relación y circunstancia. Muchas personas se comportan de esta manera y luego se preguntan por qué no caen bien a los demás y no son trat...

¿Dónde encontramos el verdadero sentido de la vida?

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(Reflexiones Pastorales sobre Eclesiastés 1–4). Vivimos en una época que nos anima a buscar la felicidad en el éxito profesional, las posesiones, el reconocimiento o las experiencias. Se nos dice que, si alcanzamos determinadas metas, encontraremos satisfacción y plenitud. Sin embargo, la realidad demuestra que muchas personas, aun después de lograr aquello que tanto anhelaban, siguen sintiendo un profundo vacío. Hace más de tres mil años, el autor de Eclesiastés se hizo la misma pregunta que muchos se hacen hoy: ¿Cuál es el verdadero sentido de la vida? Los primeros cuatro capítulos de este libro nos presentan la búsqueda honesta de un hombre que experimentó riqueza, poder, sabiduría y prestigio, pero que descubrió que ninguna de esas cosas podía llenar completamente el corazón humano cuando Dios estaba ausente. La vida pierde su sentido cuando Dios queda fuera El libro comienza con una frase que ha llamado la atención de generaciones enteras:  "Vanidad de vanidades, dijo el Pred...

No tienes que exagerar la opinión de ti mismo...

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  Si alguien cree ser algo, cuando en realidad no es nada, se engaña a sí mismo. - Gálatas 6:3 La Biblia repetidamente nos advierte contra el orgullo. Y no puedo enfatizar lo suficiente el peligro del orgullo. Mira, cuando caemos en el orgullo, le damos al enemigo un lugar de gran influencia sobre nosotros. Cuando pensamos demasiado alto de nosotros mismos, da como resultado que damos menos valor a los demás, olvidando confiar en Dios e ignorando la verdad de que realmente somos nada sin Dios. Este tipo de actitud o pensamiento es detestable para el Señor. Nosotros debemos tener un santo temor al orgullo y recordar que somos especiales y valioso porque Dios nos ama y nos ha perdonado, no porque nosotros podemos lograr grandes cosas por nuestra propia cuenta. Es importante entender que cada vez que nos destacamos en cualquier área, es solo porque Dios nos ha dado el don de la gracia para hacerlo. En el momento en que pensamos que hemos logrado grandes cosas por nuestra propia fuerza...

La verdadera sabiduría deja un legado...

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(Reflexiones Pastorales sobre Proverbios 29–31). Después de recorrer las enseñanzas del libro de Proverbios, llegamos a sus últimos capítulos con una conclusión clara y profunda: la verdadera sabiduría no se mide por la inteligencia, las riquezas o el éxito, sino por una vida que honra a Dios. Los capítulos 29 al 31 reúnen algunas de las enseñanzas más significativas del libro. En ellas encontramos un llamado a vivir con dominio propio, ejercer la justicia, reconocer nuestras limitaciones y caminar cada día en el temor del Señor. Al final, comprendemos que la sabiduría no es un destino al que se llega, sino un camino que se recorre de la mano de Dios. La sabiduría se refleja en el carácter Proverbios 29 nos recuerda que una persona sabia acepta la corrección, domina sus emociones y actúa con justicia. Vivimos en una sociedad donde muchas veces se reacciona impulsivamente y se confunde el éxito con el poder. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que el verdadero liderazgo comienza...

Aprende a Decir «No es de mi incumbencia».

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No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Mateo 7:1 Miles de cosas con las que nos tropezamos todos los días no son ni buenas ni malas, sino simplemente son opciones personales, opciones que las personas tienen derecho a tomar por su cuenta sin interferencia externa. El diablo se mantiene muy ocupado asignando demonios para poner pensamientos de crítica y juicio en las mentes de las personas. Puedo recordar cuando fue entretenido para mí sentarme el centro comercial  y simplemente observar a toda la gente pasar mientras me formaba una opinión mental de cada uno de ellos: sus ropas, peinados, acompañantes, etc. Pero la Biblia dice que es incorrecto juzgar a la gente de esta manera. No siempre podemos evitar tener opiniones y no hay nada mal con ello, pero en el momento en que pensamos que hay algo mal con otras personas porque no comparten nuestras preferencias personales, tenemos un problema juzgando a los demás. En estas situaciones, Pienso para mis adentros: Joyce,...