Humildad, Memoria y Corazón Transformado...
(Reflexiones Pastorales sobre Deuteronomio 8–10). Al avanzar en el discurso de Moisés en el Deuteronomio, los capítulos 8 al 10 nos conducen a una enseñanza profundamente formativa. Israel está a punto de entrar en una tierra buena y abundante, pero antes de poseerla, Dios trata con el corazón del pueblo. El peligro ya no es el desierto, sino el olvido. No es la escasez, sino la prosperidad mal administrada. No es la falta de promesa, sino la tentación del orgullo. En esta porción, el Señor enseña a Su pueblo tres fundamentos esenciales: dependencia, gracia y transformación interior. El desierto como escuela divina (Deuteronomio 8) Moisés recuerda que los cuarenta años en el desierto no fueron un error ni un abandono, sino un proceso intencional de Dios para humillar, probar y revelar lo que había en el corazón del pueblo. El desierto fue una escuela espiritual. Allí aprendieron que “no solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor”. Dios permitió el hambr...