Dios, necesidad del Alma
"Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Salmos 63:1) . En varias ocasiones el salmista David describe como su alma necesitaba del Señor. En el Salmo 103, le habla a su alma, y le pide que bendiga al Señor. Conocer al Señor se convierte en nuestra necesidad de alabarle y adorarle. Una vez que hemos sentido Su presencia anhelamos estar delante de Él y servirle con todo nuestro ser. El mundo no entiende lo que significa estar adorando a Dios, pues no le conocen. Así vemos en Su palabra como Dios cambió la vida de aquellos que le conocieron y fueron llamados héroes de la fe. Conocemos de hombres como Pablo que fue transformado de tal manera que pasó de ser un perseguidor de la iglesia, a un predicador de la palabra de Dios (Hechos 9:1-19). Dios transforma nuestro corazón y nuestro ser busca estar en su presencia y adorarle. I. Lo que siente nuestro corazón El adorar a Dios no se limita ...