Cuando el corazón clama, Dios permanece fiel...
(Reflexiones Pastorales sobre los Salmos 135–142). A lo largo de la vida atravesamos momentos de alegría, incertidumbre, dolor y esperanza. Hay etapas donde contemplamos con gratitud las bendiciones de Dios, pero también existen momentos en los que nuestras fuerzas parecen agotarse y necesitamos recordar dónde se encuentra nuestra verdadera seguridad. Los Salmos 135–142 nos presentan precisamente ese recorrido espiritual: comienzan con una invitación a alabar al Dios soberano y terminan con el clamor de un corazón afligido que encuentra refugio en el Señor. Estos salmos nos enseñan que, en toda circunstancia, Dios sigue siendo digno de confianza porque Él gobierna la historia, conoce profundamente a sus hijos y permanece cercano al que le busca. Un Dios soberano que merece nuestra alabanza El Salmo 135 inicia con un llamado: "Alabad el nombre de Jehová; alabadle, siervos de Jehová." La razón de esta alabanza es que Dios no es un ser distante ni indiferente. Él es el Creado...