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Amargo veneno...

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La amargura es un veneno que preparamos para alguien, pero después somos nosotros quienes nos lo bebemos. Efesio 4:31-32 Imagine a una persona amargada, deprimida y emocionalmente devastada. Quien encorvada sobre una mesa de laboratorio añade metódicamente un poquito de esto y una pizca de aquello a un ácido verde que está en el tubo de ensayo frente a él. Sus pensamientos son una mezcolanza de imágenes antiguas, y su corazón es un viejo mosaico de odio por un agravio que ocurrió hace mucho tiempo. Está pensando en la persona que lo hirió, y preparando un veneno para dárselo. Suena como el pasaje de una película, ¿verdad? Sin embargo, aquí es donde la escena cambia de dirección. Imagine a ese mismo científico patético dando un suspiro de aviso cuando se endereza, maravillado de la venganza líquida que ha creado. Ahora, por último, imagine a esa pobre alma diciendo: "Ahora vas a ver", mientras levanta el tubo y se bebe el veneno.  Ése es un giro sorprendente, que uno no espera...

Los siete hábitos de una vida consagrada a Dios

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¿ Qué es una vida consagrada y cómo podemos alcanzarla? Esas preguntas son importantes porque, como creyentes en Cristo, hemos sido llamados a vivir en santidad entregados al Señor. Aunque sabemos que esa es la voluntad de Dios para nuestra vida y que Él obra para que su propósito se cumpla en nosotros, también tenemos una responsabilidad en el proceso. Lo que hacemos habitualmente influye en gran medida en si podremos o no vivir consagrados a Dios. Existen siete hábitos que nos ayudarán en nuestro deseo de vivir en santidad. Un hábito es un patrón de comportamiento, a menudo inconsciente, que se adquiere por repetición frecuente. Una vida consagrada es aquella que ya no busca satisfacción propia mediante un estilo de vida pecaminoso, sino que se ha entregado a Dios y a su voluntad. Los siete hábitos de una vida consagrada a Dios 1. Tener una vida de oración. Esto es algo que aprendemos de la vida de Jesucristo. Aunque los discípulos y la multitud no comprendían por qué tenía que retir...