El mensaje de la sangre de Cristo...
En 1 Pedro 1.18, 19 encontramos la base principal del evangelio, pues nos dice: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. La gravedad del pecado: Antes de que podamos apreciar la grandeza de nuestra redención, debemos comprender la gravedad de nuestro pecado. Si pertenecemos a Cristo, pero pecamos en repetidas ocasiones contra Dios, podemos esperar su corrección. Sin embargo, si aún no somos salvos, enfrentamos su juicio. Como Dios aborrece el pecado, no podemos tomarlo a la ligera ni justificarlo. El pecado puede venir en diferentes formas, pero siempre debe ser visto como un acto de desobediencia que nos separa de Dios y ocasiona toda clase de consecuencias dolorosas. La naturaleza del pecado: Engaña. Si seguimos pecando mientras decimos que Dios nos ama y nos comprende...