Una Gran Esperanza...
“18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mateo 28:18-20). Quien dijo estas palabras es nuestro Rey. Jesús es Salvador, Maestro, pero dijo estas palabras como Rey. Y lo que hace es darnos unas instrucciones. Hay quien acepta al Salvador, pero no al Rey. Cuando aceptamos al Salvador no hay más requisito que aceptar la gracia divina de Dios sobre tu vida, para recibirlo como Rey requiere seguir todas sus intrucciones, toda su orden. Y esta es una de ellas. El Rey nos dice: vayan y discipulen. El Rey nos da cuatro órdenes, que son las que completan la obra que la iglesia tiene que hacer aquí en la tierra: id, predicad, bautizad y enseñad. A la iglesia le gusta...