El Hombre en su estado caído...
“No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (...) Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3.10–12, 23). “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17.9). Medite acerca de la pureza y la felicidad del hombre en su primer estado en el Huerto de Edén. Ahora, compare esa escena con el hombre pecaminoso, depravado y desdichado de la actualidad y usted podrá darse cuenta por lo menos de una parte de lo que perdió el hombre en la caída. Es necesario estudiar la depravación y la desdicha del hombre caído para poder entender la grandeza de la bondad y el amor compasivo de Dios. Sólo ese gran amor de Dios pudo reconciliarnos con él. Satanás se presentó en el Huerto de Edén y dijo lo siguiente: “¿Conque Dios os ha dicho? (...) No moriréis; sino sabe Dios que (...) seréis como Dios...