El consuelo detrás, el Servicio adelante...
Inmediatamente después de la alimentación milagrosa de los 5000, la Biblia nos dice que Jesús envió a sus discípulos al otro lado del mar a Betsaida. Esa noche se desató una tormenta y los discípulos comenzaron a luchar contra el viento y las olas feroces. Sin duda estaban cansados. Delante de ellos habían multitudes de personas necesitadas. Detrás de ellos había doce canastas de pan sobrante. Lo veo casi como una prueba. Detrás de los discípulos había un lugar de consuelo donde había provisión para cada uno de ellos. Más adelante estaba la pobreza, la enfermedad y la necesidad humana. Seguir adelante significaba que tendrían que permanecer en sus ropas mojadas y caminar con Jesús hacia los necesitados. ¡Cuán fácil hubiera sido en ese momento para los discípulos decir: “¡Qué dura prueba hemos pasado! Gracias a Dios, ya pasó, y todos sobrevivimos a la tormenta. Volvamos a remar a través del mar. Con qué facilidad podrían haber redactado sus excusas y vuelto a comer su pan. Después...