El Señor, justicia nuestra...
“Este es su nombre por el cual será llamado: El SEÑOR, justicia nuestra.” (Jeremías 23:6) . El hombre, en razón de la Caída, sufrió una pérdida infinita con respecto a la justicia. Sufrió la pérdida de una naturaleza justa, y luego una pérdida adicional de justicia legal ante los ojos de Dios. El hombre pecó, por lo tanto ya no es inocente de transgresiones. El hombre no obedeció el mandato de Dios, por lo tanto se hizo culpable del pecado de omisión. Por lo que cometió y por lo que omitió destrozó su carácter original de rectitud. Jesucristo vino para deshacer los daños de la Caída de su pueblo. En lo que concierne a su pecado de quebrantar el mandato, el Señor lo ha quitado con su sangre preciosa. Su agonía y su sangrante sudor han quitado para siempre del pecador las consecuencias del pecado, ya que Cristo por su sacrificio único, cargó con la pena de ese pecado en su carne. Él, él mismo, cargó en el madero con nuestros pecados en su propio cuerpo. Pero no basta que el hombre sea p...