Nunca pierdas la sal de tu vida...
Cuando nuestro Señor Jesucristo dice, en Mateo 5:13, que somos la sal de la tierra y aclara que si no cumplimos con la misión, si perdemos nuestra sal, entonces somos descartados, tenemos que saber que no está hablando de la salvación. No es que si un creyente deja de ser sal, deje de ser salvo. Este verso no tiene que ver nada con la salvación, sino con tu capacidad de influenciar. Es cuando te olvidas de lo que tú tienes que hacer, que es influenciar. Te pones a pensar que lo que haces no tiene valor y piensas conectarte únicamente con cristianos, sin darte cuenta que el llamado a ser sal no es entre salados, sino entre sosos. Y una de las razones por las que estamos aquí es para cubrir a nuestros hermanos, a los que están a nuestro alrededor. No pienses nunca que tu vida como cristiano, como creyente, que tu fidelidad a Dios no ha tenido efecto en tus hijos, en tu matrimonio, en tus vecinos. Eso es una mentira del enemigo. Tú tienes que saber que, por el carácter que Dios ha ...