Cuando Dios reina, el corazón aprende a confiar...
(Reflexiones Pastorales sobre los Salmos 108–113). La vida cristiana transcurre entre momentos de victoria, tiempos de prueba y oportunidades constantes para adorar a Dios. En ese recorrido, los Salmos 108–113 nos recuerdan una verdad que fortalece nuestra fe: Dios permanece fiel, gobierna con autoridad y se acerca con misericordia a quienes confían en Él. Estos seis salmos nos llevan por un camino de alabanza, confianza, justicia, sabiduría y gratitud. Nos enseñan que la adoración no depende de las circunstancias, sino del conocimiento del carácter de Dios. Un corazón firme produce una alabanza constante El Salmo 108 comienza con una declaración que revela la actitud del creyente maduro: "Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos." David no espera que desaparezcan las dificultades para adorar. Su confianza nace del conocimiento de la fidelidad de Dios. Sabe que la victoria no proviene de la capacidad humana, sino del poder del Señor. Con frecuencia esper...