Olvidándonos de nosotros mismos...
He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. - Gálatas 2:20 Pablo dijo que había sido crucificado con Cristo. En otras palabras, tuvo que dejar de pensar en sí mismo para vivir para Dios. Y somos motivados a hacer lo mismo. En este punto, puedes estar pensando, ¿y yo que? ¿Quién va a cuidar de mí? Esto es usualmente lo que nos impide vivir de la manera que Dios quiere que vivamos. Es fácil pensar en lo que queremos, pensamos y sentimos, pero vivir para uno mismo es en realidad una manera frustrante y vacía de vivir. Es maravilloso cómo enfocarse en Dios y lo que podemos hacer por los demás nos libera del miedo acerca de tener lo que necesitamos o queremos. El secreto para tener alegría es dar tu vida en lugar de quedarte con ella. Cuando te enfocas en ti y en Dios, te puede mostrar cómo vivir una vida verdaderamente significativa. Te animo a que...