Cuando la fe se acerca a Jesús...
(Reflexiones sobre Mateo 8–9). Después del Sermón del Monte, Mateo presenta una serie de acontecimientos que muestran que las palabras de Jesús no eran solamente enseñanzas: Él tenía autoridad para transformar vidas. Mateo 8–9 está lleno de milagros: Jesús sana enfermos, limpia a un leproso, calma una tormenta, expulsa demonios, perdona pecados, restaura a una mujer enferma, devuelve la vida a una niña y da vista a los ciegos. Pero estos capítulos no nos invitan simplemente a admirar los milagros. Nos invitan a mirar a Jesús. Una fe que se atreve a acercarse El leproso se acercó a Jesús y le dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Mateo 8:2. No cuestionó el poder de Jesús. Su pregunta era si Jesús quería hacerlo. El centurión manifestó una fe todavía más sorprendente. No consideró necesario que Jesús fuera hasta su casa. Le bastaba con que pronunciara una palabra. “Porque también yo soy hombre bajo autoridad... y digo a este: Ve, y va.” Mateo 8:9...