Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta conversión

La Soberbia...

Imagen
  TEXTO: ABDÍAS 1:3 La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?. Uno de los peligros más grandes de la soberbia es que tarde o temprano todo soberbio será quebrantado por nuestro Dios (Abdias 1:4) Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová. DEFINAMOS PRIMERAMENTE QUE ES LA SOBERBIA: Psicológicamente se puede definir como un rasgo de la personalidad de las personas que los lleva a comportarse como si fueran superiores, más valiosos o importante que los demás y por esa causa los menosprecian. Pero Bíblicamente podemos decir que un soberbio es : UN ENGAÑADO. I) ¿CÓMO PODEMOS RECONOCER A UNA PERSONA SOBERBIA? Deseo desmedido de recibir halagos y alabanzas de los demás. Siempre hablan de sí mismos y de sus logros alcanzados.Tienen problemas para desarrollar relaciones de amistad. No reconocen sus error...

El Arrepentimiento ...

Imagen
“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse” (2 Corintios 7.10). Al estudiar este tema debemos recordar que el arrepentimiento es un requisito tan esencial como la fe para que la persona llegue a convertirse en un verdadero cristiano. El arrepentimiento fue el primer mensaje en el ministerio de Juan el Bautista (Mateo 3.2); el primer mensaje en el ministerio del Señor Jesucristo (Mateo 4.17); el primer mensaje en el ministerio del Espíritu Santo por medio de Pedro (Hechos 2.38) y también ocupó un lugar prominente en las enseñanzas de los apóstoles. Esto debe ser una enseñanza continua de cada cristiano. “Dios (...) ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17.30). Lo que es el arrepentimiento El arrepentimiento verdadero es un cambio de voluntad, de sentimientos, de actitud hacia el pecado y la justicia, y un cambio de corazón. Sin cambio no hay arrepentimiento, pues el arrepentimiento sig...