Predicando la Verdad...
Por eso la predicación de Jesús encabeza la lista de cosas que hacen que sea imposible ignorarlo. Muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?… Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Juan 6:60,66 Sermones que presenten una clara exposición bíblica, doctrina precisa, verdades difíciles, o temas que suenan negativos son fuertemente desalentados prácticamente por todos los principales gurúes de la relevancia cultural. Y las personas que llenan los bancos evangélicos «así lo quiso» (Jeremías 5.31). «Decidnos cosas halagüeñas» es su constante demanda. La enseñanza, la reprensión, la corrección y la instrucción en justicia (cp. 2 Timoteo 3.16) están fuera; lo que está de moda es agradar los oídos que tienen comezón (cp. 4.3). Ningún predicador informado pensaría hoy día en llenar su mensaje de reprensión, reproche o exhortación (cp. 4.2). Por el contrario, hace todo lo posible por acomodarse a las necesidades, preocupa...