Quitemos los estorbos de nuestras Oraciones...
TEXTO: SALMOS 22:1-2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? 2 Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo. Posiblemente algunos de nosotros en algún momento de nuestra vida cristiana nos hemos sentido igual que David cuando escribió este salmo, nos sentimos desamparados, que el Señor está lejos de nosotros pues clamamos y nuestras oraciones no son respondidas. Pero verdaderamente tenemos que comprender que Dios nunca nos abandona, que él nunca está lejos de nosotros y que Dios tiene todo el poder para responder a nuestras oraciones, entonces ¿Por qué nuestras oraciones no tienen respuesta? Seguramente nuestras oraciones están siendo estorbadas por nuestras acciones o por nuestras actitudes, y el Señor está esperando que nosotros reconozcamos nuestro error y lo corrijamos para responder a nuestro clamor. MUCHAS VECES EL SILENCIO DE DIOS ES UN LLAMADO A REVISAR NUESTRA VIDA...