Nuestras convicciones en torno a la Oración...


¿Cuáles son sus convicciones en torno a la Oración?

¿Está usted convencido de que Dios contestará sus peticiones, o siente duda al respecto? 

Tener convicción en torno a algo es estar tan plenamente convencido de que ese algo es cierto, que lo defendemos sin importar las consecuencias. La Biblia es el cimiento para nuestras convicciones en torno a la oración. Si creemos y ponemos en práctica sus enseñanzas, podemos estar convencidos de que el Señor escuchará y responderá nuestras peticiones.

En la Biblia encontramos grandes promesas relacionadas con la oración en las que podemos confiar:
  • Mateo 7.7, 8. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquél que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.
  • Mateo 21.22. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.
  • 1 Juan 5.14, 15. “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.
El requisito indispensable para que nuestras oraciones sean contestadas:

Cada oración contestada es consecuencia de haber puesto nuestra fe en Jesucristo para el perdón de nuestros pecados. 

Como Dios es Santo, nuestros pecados nos separan de Él. Pero si nos arrepentimos y creemos que Cristo murió en la cruz para pagar la deuda que teníamos por nuestros pecados, llegamos a tener una relación personal con Dios. Y es de esa manera que podemos conversar con Él, con la certeza de que escucha nuestras oraciones.

Es importante que sepamos que solo por medio de Jesucristo podemos acercarnos a Dios. 

Por eso nos dice que es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Ti 2.5). Aquellos que oran sin tener esa relación personal, solo hablan a un ser imaginario, pero no al único Dios verdadero. Fue Jesús quien abrió la puerta, para que pudiéramos tener una relación personal con nuestro Creador y que pudiésemos hablar con Él en oración. Las promesas relacionadas con las oraciones contestadas solo se aplican a los que han sido reconciliados y perdonados por el Señor.

Convicciones básicas en torno a las oraciones contestadas:

Una vez que tenemos una relación personal con Dios, por medio de Cristo, podemos confiar en que nuestras oraciones serán contestadas si:
  • Nuestra petición es conforme a la voluntad, deseo y plan de Dios para nuestra vida (1 Jn 5.14, 15). 

    Eso significa que debemos pedir solo aquello que esté de acuerdo con la naturaleza, el propósito y los planes que Dios ha trazado para la vida de sus hijos. No nos dará nada que esté motivado por el egoísmo, que exalte nuestro orgullo, que contradiga las enseñanzas bíblicas, o que nos guíe al pecado.
  • Pedimos con fe, creyendo y esperando que Dios conteste nuestra oración. En Santiago 1.5-7 se nos dice:

    Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”. Las promesas que Dios nos da en su Palabra son el fundamento que nos ayuda a creer en que Él desea responder nuestras peticiones. Sin embargo, si dependemos de nuestros sentimientos, las dudas destruirán nuestra fe.

  • Oramos en el nombre de Jesús (Jn 14.13). 

  • En ocasiones, las palabras “en el nombre de Jesús” son añadidas al final de nuestras oraciones, como si fueran palabras mágicas que nos garantizan que recibiremos lo que hemos pedido. Esa frase significa que oramos de acuerdo con la naturaleza, enseñanzas y voluntad de Cristo. En vez de tratar de persuadir a Dios para que nos conceda lo que queremos, cuando oramos en el nombre de Jesús buscamos su voluntad y aquello que le glorificará.
Errores que cometemos al Orar: 

Una de las razones por las que nuestras peticiones no son contestadas es porque...

1) Queremos ayudar a Dios a contestar nuestras peticiones: Después de poner nuestras peticiones ante el Señor, no las dejamos en sus manos, ni confiamos en que las contestará en el momento oportuno. Si la respuesta no llega tan pronto como la deseamos, nuestra fe comienza a debilitarse, y tratamos de solucionar el asunto nosotros mismos. Es mejor sentirnos débiles, pues eso nos recuerda que solamente Dios tiene el poder para intervenir y la sabiduría para saber lo que es mejor para nosotros. La mejor evidencia de nuestra fe es estar dispuestos a dejarlo todo en las manos de Dios, hasta que responda nuestra petición. Pero si tratamos de ayudarle, únicamente empeoraremos el problema.

2)Ponemos nuestra atención en la necesidad que tenemos y no en Dios. En ocasiones, cuando enfrentamos alguna prueba difícil, quitamos nuestra mirada del Señor. Nuestros pensamientos están puestos en la necesidad y no en Aquel que puede satisfacerla. Pero debemos recordar que hablamos con el Dios todopoderoso. Es por eso que debemos pensar en su naturaleza, poder y promesas mientras expresamos nuestra confianza, gratitud y alabanza a Él.

3) Oramos sin leer la Palabra de Dios. En Juan 15.7 Jesús nos dice lo siguiente: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Si llenamos nuestro corazón y nuestra mente con las Sagradas Escrituras, nuestros pensamientos y oraciones estarán de acuerdo a la voluntad de Dios y nuestra fe se fortalecerá. Pero si somos negligentes con la Palabra de Dios, no tendremos luz para guiar nuestro camino o para darnos entendimiento y confianza (Sal 119.105). Tanto la oración como la Biblia deben tener la misma prioridad en nuestra vida. Es al leer la Palabra de Dios que somos guiados hacia la manera correcta en la que debemos orar. Y mientras oramos, nuestro entendimiento bíblico aumenta.

REFLEXIÓN:
  • ¿Cuán seguro está usted de que Dios responderá sus oraciones?
  • Examine las cuatro convicciones básicas en torno a las oraciones contestadas. ¿En cuál de ellas debe poner su atención para orar más efectivamente cada día?
  • Finalmente, revise los tres errores que cometemos al orar. Si ha caído en uno de ellos, ¿qué cambios debe hacer para no orar de esa manera?
(Dr. Charles Stanley).

Si aún no has aceptado a Jesús como tu Señor y Salvador personal, medita esta Oración de Fe: "Señor Jesús, te necesito. Gracias por morir en la cruz para pagar por mis pecados. Te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por darme el regalo de vida eterna. Deseo cambiar y vivir una nueva vida contigo como mi Señor y Salvador. Escribe mi nombre en el libro de la vida y prometo serte fiel y justo . Gracias Jesús. Amén."
Si hiciste esta oración con fe. Felicidades! has recibido a Jesucristo como tu único salvador, recuerda que si lo pediste de corazón Dios hará cambios en tu vida. Dios obra en nuestras vidas !Gloria a Él!

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