Un Fiel Testimonio...
El Señor jamás se ha quedado sin testimonio (He. 11). Los mismos «Cielos declaran su gloria». El testimonio personal de Amós, aquí registrado, nos lleva a meditar en algunas de las características del verdadero testimonio. I. Tenía un mensaje de Dios. «Me enseñó luego… el Señor… tenía en su mano una plomada de albañil», que le preguntó: «¿Qué ves, Amós? Yo respondí: Una plomada de albañil» (vv. 7-9). Una «plomada de albañil» es un instrumento de prueba. Al estar en las manos del Señor, era el símbolo de su justicia y juicio. Él había venido, por medio de su profeta, para medir los «lugares altos» y los «santuarios de Israel», y para exponer su delito. Pero el punto a considerar es éste: Amós tenía un mensaje; algo definido que decir, en el Nombre del Señor; algo que no estaba fabricado para complacer al pueblo, ni para exhibir sus propios dones, sino algo que ardía en su mismo corazón como lengua de fuego (Jer. 20:9). Los primeros apóstoles, después de la Resurrección, recibieron tal v...