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Mostrando las entradas con la etiqueta la fidelidad de Dios para sus hijos

Profundidades del Amor...

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  Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios… (v. 1). La escritura de hoy:  1 Juan 3:1-6 Dylan McCoy, de tres años de edad, acababa de aprender a nadar cuando cayó a través de una chapa deteriorada que tapaba un pozo de 12 metros de profundidad en el patio de su abuelo. Dylan se las arregló para mantenerse a flote hasta que su padre bajó a rescatarlo. Los bomberos llevaron sogas para sacar al niño, pero el padre estaba tan desesperado por su hijo que ya había bajado por las piedras resbaladizas, para asegurarse de que estuviera bien. ¡Ah, el amor de un padre! ¡Las distancias (y profundidades) que recorreríamos para buscar a nuestros hijos! Cuando el apóstol Juan les escribe a los creyentes de la iglesia primitiva que estaban luchando para encontrar un fundamento para su fe, lanza estas palabras como un chaleco salvavidas: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios» (1 Juan 3:1). Nombrar «hijos» de Dios a los ...

Un Padre Extraordinario...

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TEXTO: 1 JUAN 3:1-2 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Independientemente de cómo haya sido nuestro padre terrenal, todos aquellos que hemos recibido a Jesucristo como Señor y salvador de nuestra vida hemos sido adoptados por el Padre Celestial, hemos sido tomados por hijos de Dios, y por eso podemos decir que tenemos un PADRE EXTRAORDINARIO. (Romanos 8:15) Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!. VEAMOS EN LA PALABRA DE DIOS PORQUE DECIMOS QUE TENEMOS UN PADRE EXTRAORDINARIO: I) PORQUE NUESTRO DIOS ES UN UN PADRE QUE NUNCA NOS ABANDONA (SALMOS 27:10) Aunque mi padre y mi madre...