Mirar con Fe en medio del Desierto...
(Reflexiones pastorales sobre Números 20–21)
Al continuar nuestro recorrido por el libro de Números, los capítulos 20 y 21 nos presentan momentos decisivos en la vida del pueblo de Israel: pruebas, corrección divina y manifestaciones claras de la gracia de Dios. En medio del cansancio y la incertidumbre del desierto, el Señor revela que Su propósito no cambia, aun cuando el corazón humano fluctúa. Estos textos nos enseñan sobre la importancia de la obediencia, la responsabilidad espiritual y la fe que mira a Dios en tiempos difíciles.
- Obediencia y responsabilidad delante de Dios
En Números 20, Moisés enfrenta una situación de presión cuando el pueblo vuelve a quejarse por falta de agua. Dios le ordena hablar a la roca, pero Moisés la golpea, desobedeciendo la instrucción divina. Este episodio nos recuerda que quienes sirven al Señor representan Su carácter delante de otros y que la obediencia precisa es esencial en el liderazgo espiritual. No basta con actuar con buenas intenciones; el corazón debe permanecer alineado con la voluntad de Dios. La escena también revela la santidad del Señor, quien desea que Su nombre sea honrado en medio de Su pueblo.
- La gracia de Dios en medio de la disciplina
El capítulo 21 muestra nuevamente al pueblo murmurando, lo que trae consecuencias dolorosas. Sin embargo, aun en la disciplina, Dios provee un camino de restauración mediante la serpiente de bronce. Al mirar con fe aquello que Dios había establecido, el pueblo encontraba vida. Este acto no tenía poder en sí mismo, sino que apuntaba a la necesidad de confiar en la provisión divina. Desde la perspectiva del Nuevo Pacto, este evento anticipa a Cristo, quien sería levantado para traer salvación a todos los que creen.
Aplicación práctica:
Números 20–21 nos invita a examinar nuestras reacciones cuando enfrentamos pruebas o caminos inesperados. ¿Respondemos con queja o con confianza? Dios sigue formando nuestro carácter a través de circunstancias que revelan lo que hay en el corazón. Él nos llama a una obediencia sencilla y a una fe que mira más allá del momento presente, recordando que Su gracia siempre abre un camino para restaurarnos y guiarnos hacia adelante.
Reflexión final:
El desierto no es solo un lugar de dificultad, sino también un espacio donde Dios enseña a Su pueblo a depender completamente de Él. Cuando aprendemos a obedecer Su voz y a mirar con fe Su provisión, descubrimos que incluso los momentos más desafiantes pueden convertirse en escenarios de crecimiento espiritual y renovación interior.
Oración:
Señor fiel, ayúdanos a obedecer Tu palabra aun cuando el camino sea difícil. Guarda nuestro corazón de la queja y enséñanos a confiar en Tu provisión. Que podamos mirarte con fe en todo momento, recordando que solo en Ti encontramos vida, restauración y esperanza. Forma en nosotros un espíritu humilde y obediente para caminar conforme a Tu voluntad. Amén.

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