Jesús y la Ansiedad...
Cuando miramos el Nuevo Testamento, nos damos cuenta que nuestro Señor Jesucristo, en una ocasión, luego de predicar esa poderosa palabra, ese primer mensaje frente a la sinagoga cuando les dijo a todos: el Espíritu del Señor está sobre mí por cuanto me ha ungido; luego comienza la controversia acerca de si era o no el Hijo de Dios, o el hijo de José, de María; y Jesús les dice: no hay profeta acepto en su propia tierra. Y añade: en Israel había muchas viudas, pero a ninguna de ellas fue enviado el profeta; solo a una en Sarepta; esa recibió la provisión. Después les dijo: había muchos leprosos, pero a ninguno fue enviado el profeta, sino a uno, Naamán en Siria, y él recibió el milagro. Esto molestó a todos los que estaban a su alrededor porque entendieron el mensaje. Jesús estaba diciendo: esto estaba disponible para ustedes, los de la casa, pero una persona en otro lugar lo recibió.
La viuda de Sarepta recibió un avivamiento personal. Aquello había sido enviado para muchos, pero solo ella lo pudo disfrutar, ella recibió el milagro. La economía del mundo no tuvo que cambiar para que en su casa hubiera provisión.
Ejemplos como estos hay decenas en la Biblia, y eso es lo que estamos creyendo: que viene un avivamiento personal para tu casa, para tu familia, para tu vida, para los tuyos, y queremos que seas parte de todo este tiempo de poder y de bendición.
Hablemos de la relación de la ansiedad con nuestra vida económica.
“25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” Mateo 6:25-34
Palabras poderosas que hay que verlas en el contexto completo de lo que Jesús está diciendo. Este viene a ser el cierre del mensaje de nuestro Señor Jesucristo, que comienza en Mateo 5, que comienza con el mensaje de las bienaventuranzas. La pregunta que tenemos que hacernos es por qué Jesús comienza predicando acerca de las bienaventuranzas.
En el capítulo 4, vemos la tentación de Jesús, luego de haber sido bautizado, comienza a predicar: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Es bien interesante ese concepto porque el mensaje que él comienza a predicar, es el mismo mensaje de Juan el Bautista. Juan el Bautista, siendo el que precedía a Jesús, comienza a explicar, a predicar, a decirle al mundo: arrepiéntete, viene el Mesías. Y cuando viene Jesús, les dice: el Mesías está aquí. Jesús comienza su ministerio y continúa con el mismo mensaje, y se da cuenta que hay una multitud que comienza a seguirle; así que ahora se encuentra frente a miles de personas que venían a escuchar una palabra poderosa. Y Jesús no habla de arrepentimiento porque ya esa gente que le seguía había demostrado que estaban dispuestos a arrepentirse. Ahora Jesús comienza a hablarles de cómo vivir sus vidas en el tiempo presente.
El mensaje de arrepentimiento es poderoso, es necesario, vital; pero luego de que alguien se arrepiente, luego que dice “hasta aquí llegó mi vida pasada, ahora comienzo una nueva en Cristo”, tiene que haber alguien que le pueda enseñar cómo vivir esa vida. Y eso es lo que vemos en Mateo 5 y 6.
Nuestro Señor Jesús comienza a hablar de diferentes temas, y va poco a poco hablando, llevando a cada persona que estaba allí, a través de las diferentes inquietudes que el ser humano tiene. Y es bien interesante que culmina con el aspecto de la ansiedad por las necesidades económicas. Habla de esa conexión donde específicamente quiere dejarle saber a cada uno: yo voy a tener cuidado de ti.
El Señor comienza a conectar varios principios. Cuando hablamos de afán, hay tres palabras que muestran algo con lo que todos tenemos que lidiar a lo largo de nuestras vidas: el miedo, la depresión y la ansiedad. Estas son tres emociones o estados emocionales en los que todos, en algún momento dado, vamos a caer, entramos en ellos.
Depresión es tener en tu mente mucho pasado o presente. Nadie se deprime hacia el futuro. Nadie se deprime pensando en el mañana. A la gente le da ansiedad el mañana, pero no depresión. Así que, por lo general, la depresión es demasiado pasado en tu mente; lo que no hiciste, lo que te pasó, lo que te ha ocurrido, las cosas que hiciste mal.
Miedo es una reacción normal a la información que recibimos en el presente. Ese miedo nos ayuda a estar en alerta, lo cual nos puede defender en un momento dado, y nos puede ayudar a tomar decisiones que nos cuiden en ese instante.
Ansiedad es demasiado futuro en tu cabeza. Es pensar en el mañana de forma trágica, triste, de manera que no puedas ver claramente lo que Dios tiene para tu vida. Jesús dice: ustedes cuestionan qué van a comer. Ahí es donde llega la ansiedad, y es lo que Jesús quiere comenzar a trabajar con todos los que están a su alrededor. La ansiedad es demasiado futuro y llega por lo que decimos, por lo que hablamos; llega porque nos cuestionamos cómo llegará a nuestra vida el sustento básico. Jesús les dice: enfócate primero en el presente.
Tienes que quitar de tu mente el futuro negativo porque yo voy a cuidar de ti. Tienes que cuidar de lo que hablas y enfócate en cada día. En el día de hoy, sea lo que sea, Dios trajo provisión; hoy Dios te dio sustento. Sea lo que sea, aunque sea pequeño, hoy Dios hizo algo en favor tuyo, que te ha dado la oportunidad de vivir el día de hoy.
Tú tienes que mirar tu vida económica desde la perspectiva de Dios.
El mismo Jesús trata de que ellos corrijan en ese momento el aspecto de lo que dicen. Él dice: ustedes dicen esto. No son las circunstancias y las dificultades económicas las que te ponen ansioso, sino lo que tú dices, lo que tú hablas. Es cuando tú dices: no sé qué va a pasar mañana, qué va a ocurrir en el futuro, cómo voy a comer mañana, cómo voy a pagar la deuda, cómo voy a salir de esta dificultad; es lo que tú dices. La ansiedad económica comienza por tus palabras.
Comienza también porque tus palabras, más que una declaración, son un cuestionamiento. Jesús dijo: ustedes dicen “¿cómo voy a vestir, cómo voy a comer?”. Y es ahí donde se produce la ansiedad. El cómo de ese futuro incierto demuestra a veces nuestra poca confianza en Dios, y nuestra poca seguridad de que Él va a proveer para nuestras vidas. Ese cuestionamiento nos lleva incluso en nuestra mente a cuestionar el amor de Dios por nosotros. Y qué triste es caer en cuestionar el amor de Dios por ti. Por eso es que Jesús dice: mira a tu alrededor, si Él tiene cuidado de las aves, cuidará también de ti.
Si la yerba que hoy es y mañana no es, Él la viste con tanta belleza y luego es echada al fuego; o sea, que Dios la viste por un tiempo temporero; ¿cuánto más a ti, que eres su hijo?
Quizás tú hoy estás pasando por momentos difíciles económicos. Estás viviendo en un país donde realmente la cosa está complicada. Es inimaginable la situación de algunos. Y todos, en algún momento dado, hemos experimentado momentos como esos. Hay que darle gracias a Dios por la provisión de hoy, por poco o mucho que sea, y tenemos que estar en paz con seguridad de que Él tiene cuidado de ti en el día de mañana.
No pongas en tu mente demasiado futuro, cayendo en la ansiedad al punto tal que comiences a cuestionar el amor de Dios por ti. Cambia tus palabras y, en medio de tu adversidad comienza a creer: Señor, tú eres quien provee para mi vida. Espera en Él y confía en que Dios hará un milagro.
(Ps. Otoniel Font).
Fuente: https://otonielfont.com/2021/10/jesus-y-la-ansiedad/
Si aún no recibiste a Jesús como tu Señor y Salvador personal lee y medita esta Oración de fe: "Señor Jesús, te necesito. Gracias por morir en la cruz para pagar por mis pecados. Te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por darme el regalo de vida eterna. Deseo cambiar y vivir una nueva vida contigo como mi Señor y Salvador. Escribe mi nombre en el libro de la vida y prometo serte fiel y justo . Gracias Jesús. Amén."
Si hiciste esta oración con fe. Felicidades! has recibido a Jesucristo como tu único salvador, recuerda que si lo pediste de corazón Dios hará cambios en tu vida. Dios obra en nuestras vidas Gloria a Él.
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