El pecado y la masculinidad rota: La necesidad de Redención
El diseño perfecto de Dios para el hombre fue afectado profundamente por el pecado. Desde Adán, el primer hombre, vemos cómo el pecado trajo consecuencias devastadoras: pasividad, irresponsabilidad y un liderazgo distorsionado. Romanos 5:12 nos dice que por un hombre el pecado entró en el mundo, trayendo consigo la muerte. Este quebrantamiento no solo afectó la relación del hombre con Dios, sino también su identidad y propósito como líder, proveedor y protector. La Biblia nos presenta ejemplos claros de esta masculinidad rota. Adán, en lugar de proteger a Eva, permaneció pasivo y permitió que el pecado entrara en su hogar. David, aunque era un hombre conforme al corazón de Dios, cayó en el abuso de su poder al cometer adulterio con Betsabé y planear la muerte de su esposo. Estos ejemplos reflejan cómo el pecado conduce al hombre a dos extremos: la pasividad o el abuso de autoridad. Sin embargo, en medio de esta ruptura, hay esperanza. 1 Corintios 15:22 declara que así como en Adá...