Cuando Dios nos enseña a esperar...
(Una Reflexión sobre Jeremías 26–29).
Hay momentos en nuestra vida en los que Dios parece pedirnos algo que no entendemos: esperar.
Queremos respuestas rápidas, soluciones inmediatas y caminos claros. Pero Jeremías 26–29 nos recuerda que los tiempos de Dios no siempre coinciden con nuestros tiempos.
- Fieles aunque no sea fácil
Jeremías fue llamado a anunciar un mensaje que muchos no querían escuchar. Su fidelidad incluso puso su vida en peligro. Sin embargo, no cambió el mensaje para agradar a las personas.
Esta es una pregunta importante para nosotros: ¿Seguiremos siendo fieles cuando obedecer a Dios no sea lo más cómodo ni lo más popular?
Nuestra responsabilidad no es controlar la respuesta de los demás. Es permanecer fieles a lo que Dios nos ha confiado.
- Esperar también es parte del propósito
En Jeremías 29 encontramos a los israelitas viviendo en el exilio. Seguramente muchos se preguntaban cuándo terminaría aquella situación.
Dios, sin embargo, les dijo que construyeran casas, plantaran, formaran sus familias y buscaran el bienestar de la ciudad donde estaban.
No les prometió una solución inmediata.
Les enseñó a vivir fielmente mientras esperaban.
Y entonces les dio una promesa: "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis." Jeremías 29:11
Esta promesa no significa que Dios cumplirá inmediatamente todo lo que nosotros deseamos. Significa que, aun cuando no comprendamos el proceso, Dios conoce el propósito y permanece en control.
- Nuestra tarea es confiar
Quizás hoy estás atravesando una temporada que no elegiste.
Tal vez estás esperando una respuesta, una puerta que se abra, una restauración o simplemente comprender qué está haciendo Dios.
Jeremías nos recuerda que mientras esperamos, todavía podemos servir, amar, orar y ser fieles.
No necesitamos conocer el mañana para obedecer a Dios hoy.
La espera también puede ser parte de la obra que Dios está haciendo en nosotros.
Quizás todavía no puedes ver el final de tu historia, pero puedes confiar en Aquel que sí lo conoce.
Para meditar:
¿Estoy dispuesto a confiar en Dios aun cuando su respuesta y sus tiempos sean diferentes de los míos?
Hoy puedo decir: "Señor, no entiendo todo lo que estás haciendo, pero confío en Ti. Ayúdame a ser fiel mientras espero."
Oración:
Señor, enséñame a confiar en Ti cuando no comprenda tus tiempos. Ayúdame a permanecer fiel aun cuando el camino sea difícil y la respuesta parezca tardar. Guarda mi corazón de buscar soluciones fuera de tu voluntad. Que pueda vivir cada día con propósito, sirviéndote donde me has colocado, mientras espero aquello que tienes preparado para mí. Gracias porque Tú conoces mi futuro y tus planes son siempre mejores que los míos. En el nombre de Jesús. Amén.

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