Las Riquezas Eternas...


Texto Biblico: Job 27:16-19 “Aunque amontone plata como polvo, Y prepare ropa como lodo; La habrá preparado él, mas el justo se vestirá, Y el inocente repartirá la plata. Edificó su casa como la polilla, Y como enramada que hizo el guarda. Rico se acuesta, pero por última vez; abrirá sus ojos, y nada tendrá”.

Las riquezas temporales, aquellas que el hombre natural anhela porque le brindará placer y posición de relevancia en éste mundo son importantes para ellos. Pero, ¿qué son frente a las riquezas eternas en Cristo Jesús que nos dotan de salvación, vida eterna y nos permiten gozar de todos los beneficios establecidos en su Palabra?

Este es un tiempo en que parece se han perdido los valores propios. Aún los valores patrióticos parecen haberse perdido en medio de este movimiento. Con un tremendo dolor en el alma, podemos apreciar cómo se han perdido los valores espirituales. Aún la religión oficial, a pesar de su reconocimiento y participación en las decisiones políticas ha perdido su injerencia sobre la mayoría de la ciudadanía.

Falta de valores espirituales

Lo cierto es que la falta de esos valores espirituales hacen que el común denominador de la gente sea la conquista del dinero, y las posiciones sociales. Por esta razón, las personas a quienes la luz de Cristo no les ha alcanzado ven las riquezas materiales como la única alternativa posible para alcanzar el bienestar y la paz de su almas. Por ello, se lanzan en dicha conquista sin importarles la forma de lograrlas. Las riquezas temporales del mundo pasan a ser demasiado importantes para ellos, pues éstas les brindan placer y una posición relevante en medio de una sociedad que se halla también sumida en la misma corriente de precariedad espiritual.

El mundo sin Cristo

El mundo sin Cristo, solamente sabe de las cosas temporales. Parece que ellos no entienden que las riquezas temporales son como el estiércol, que cuando se amontona hiede fuertemente pero desparramado sirve para nutrir la tierra haciendo que ésta aumente su producción.

Pero a ti, hijo de Dios, te habla el Señor desde su Palabra para decirte: “No te afanes por hacerte rico; se prudente y desiste” (Proverbios 23:4). Te esta diciendo que poses tus ojos en Cristo y dejes de afanarte por las cosas superfluas y mezquinas.

El Señor te esta pidiendo que desistas, que deseches las ideas del mundo para tomarte de la prudencia que viene de lo alto, de la prudencia que es de Dios mismo. Allí es donde “Circundará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas” (Deuteronomio 30:6).

Corazón circuncidado

Cuando tu corazón haya sido circuncidado. Cuando aprendas a amar a Jesús con todo tu corazón y con toda tu alma. Es cuando comenzarás a ser verdaderamente rico. Allí comenzaras a poseer las verdaderas riquezas. No las temporales que el mundo anhela, sino las riquezas eternas que te darán salvación y vida eterna.

Es cierto que en estos momentos la economía no esta fácil, y pareciera que cada día se pone más difícil. El mundo y los gobiernos mismos se afanan por hallar planes económicos magistrales para llevar adelante la economía del país.

Los hombres se afanan por hallar la forma de multiplicar sus ingresos, aún a costa de métodos no muy normales o correctos. Es por ello que aparece el robo, la droga, la prostitución y toda obra de maldad que el demonio les presenta como atractivo a una vida mejor.

O entregando horas al trabajo que corresponden al descanso, y lo que es mas grave, entregan las horas que son de Dios. Horas que deberían estar destinadas a alimentar la espiritualidad, tiempo que deberíamos dedicar a la comunión con el Señor.
Fórmulas magistrales

El mundo busca fórmulas magistrales para lograr su bienestar, y acallar la sed de su alma. Buscan pero no hallan. No hallan porque buscan en el lugar equivocado. “Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Proverbios 2:6). Pero nosotros, los hijos de Dios ya tenemos la fórmula perfecta. “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre”. (Deuteronomio 29:29).

Él es quien nos ha revelado en su palabra la forma de vivir mas conveniente. Si nos tomáramos de esas revelaciones y comenzáramos a cumplir el plan económico de Dios para sus hijos, si comenzáramos a cumplir verdaderamente con Su palabra en cuanto a diezmos, ofrendas y primicias, podríamos ver una nueva forma de vivir en donde la gloria del Señor sería manifiesta. La prosperidad vendría sobre nosotros.

“Poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”. (2 Corintios 9:8). Además, para reafirmar su Palabra nos dice: “Para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios”. (2 Corintios 9:11).

Debemos confiar en Dios

Como hijos de Dios sabemos que debemos confiar solo en Él. Ya que sabemos que no es con nuestra fuerza, sino con su Espíritu como venceremos. Es así que le entregamos nuestro matrimonio, nuestros hijos. Le entregamos cada uno de nuestros problemas. En cambio, parece ser que en el área económica sabemos mas que aquel que es el dueño de todo. Pues “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:8).

Confiamos en todo en el Señor, pero nos cuesta creer que Él puede manejar nuestra economía, nuestras finanzas. Comenzamos a afanarnos por las cosas materiales, vemos lo que el mundo hace y los problemas que se ocasionan. Pero no vemos la creación maravillosa de Dios. “Considerad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aún Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos”. (Mateo 6:28-29).

Hay un solo Dios y hay un único plan económico

“Buscar el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). Buscar el reino de Dios significa entregar a Dios lo que es de Dios, y de Dios son los diezmos, las ofrendas y las primicias. ¿O es que aún piensas como el mundo piensa? “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo” (Proverbios 23:5).

Renueva tu mente y tus pensamientos. “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. (2 Corintios 10:5). Involucrarte en el plan económico de Dios, y obtendrás la mayor cosecha de tu vida, ya que sembraste en la mejor tierra. Sembraste en aquella que recibe la lluvia temprana, y también la tardía. Recuerda que es Dios “El que da semilla al sembrador” (2 Corintios 9:10). Solamente si tu siembras recibirás mas semillas.

Acumulando riquezas

El mundo acumula riquezas, y muchas veces como cristianos también pensamos: ¿cómo es esto posible, que el impío sin cumplir la Escritura pueda estar en mejor posición que los hijos de Dios? En el pasaje que leímos en un principio esta la explicación bíblica. “Amontonan plata como polvo y ropa como lodo”.

Poseerán riquezas materiales en abundancia, les será tan común como el polvo o el lodo; y tendrán una casa, una familia aparentemente fuerte y consolidada pero no podrán disfrutar de ella. Pes la Palabra nos dice que “El justo se vestirá y el inocente repartirá la plata” (vers. 17).

El justo disfrutará honestamente de las riquezas que el impío acumuló deshonestamente. El inocente no hará de la plata un tesoro al cual aferrarse, sino que la repartirá a quien la necesite. Y esa familia que parecía estar consolidada alrededor de su riqueza, será tan inestable como huevo de polilla, o como enramada construida para la siega y que luego se desarma rápidamente. ¿Cuántas familias son destruidas juntamente con la pérdida de su poder económico?

Temporalidad del hombre

La temporalidad del hombre hace que busque lo temporal, y las riquezas temporales son solamente eso, riquezas temporales. “Ricos se acostarán y al abrir los ojos nada tendrán”. Verdaderamente esas riquezas pueden desaparecer en un instante, en un abrir y cerrar de ojos como consecuencia de un mal negocio, una mala inversión o una simple equivocación.

Mas quienes recibieron la sabiduría de Dios, quienes insertaron Su palabra en su corazón, y la pusieron por obra dejando de lado sus propios pensamientos, su propio criterio o sus propios conocimientos, aplicando en ellos el plan de Dios para sus finanzas, entregando sus diezmos, ofrendas y primicias, habrán comenzado a “Hacer tesoros en los cielos, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (Mateo 6:20). Habrán comenzado a hacer tesoros eternos, que no podrán ser saqueados por nadie.

Las riquezas temporales

Las riquezas temporales podríamos decir que se hallan en la superficie de la tierra. Por ello se pueden amontonar como polvo. Son fáciles de hallar como el hierro, y es por esto que su valor es escaso. Cuestan poco conseguirlos y escaso es su valor.

Lo necesario para subsistir, lo imprescindible lo obtenemos en la superficie de la tierra y con escaso trabajo, plantamos trigo y tendremos harina para nuestro pan, y podremos con él alimentar la precariedad de nuestro cuerpo mortal. Pero las piedras de valor, los diamantes o los zafiros se hallan en la profundidad de la tierra.

Las cosas de verdadero valor no se hallan en la superficie y son escasas. Para lograrlas debemos primero localizarlas y luego sumergirnos. Penetrar en las profundidades de la tierra, y correr los riesgos que esto implica para poder extraerlas.

Dios dota al hombre de sabiduría

Es Dios quien dota al hombre de la sabiduría para romper la piedra, para cavar esas galerías en lo profundo de la tierra. Es Dios quien enseña al hombre a desviar las corrientes de las aguas para que no afecten o destruyan su trabajo. “Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene la sabiduría y el conocimiento” (Proverbios 2:6).

Debemos tener claro que si queremos las joyas de Dios, los verdaderos tesoros que son los eternos, debemos primero localizarlos. En esto ya tenemos una ventaja, ya dimos el primer paso de localizar las riquezas cuando conocimos la joya mas preciosa que existe. Cuando conocimos a Jesús, y descubrimos las promesas eternas establecidas en Su palabra.

Sumergirnos en las profundidades de Su palabra

El segundo paso para extraer las piedras preciosas de Dios, es comenzar a sumergirnos en las profundidades de su Palabra. Dejándonos guiar por el Espíritu Santo para desviar toda corriente que trate de sacarnos de nuestro propósito.

No es fácil extraer las piedras preciosas. Si esta tarea fuese fácil no las valoraríamos. Si no nos costara esfuerzo, sacrificio y dedicación, el lograr los tesoros de Dios no los valoraríamos.

Las cosas cotidianas, las temporales que el mundo busca son fáciles de hallar y las hay en abundancia. Pero las verdaderas riquezas, las eternas, las que verdaderamente nos muestran como hijos del Rey de Reyes y Señor de Señores, solamente se hallan a través de la comunión. En la consagración a la obra y fundamentalmente haciéndonos fieles hacedores de Su palabra, y no simples oidores de ella que se reúnen con un carácter social mas que en busca de la espiritualidad que el Señor nos brinda.

Conclusión:

El Señor te pide que diezmes, que ofrendes y que traigas tus primicias al altar para que luego sea Él quien maneje tus finanzas. Y es ésta área en la única que el Señor te dice:

“Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré la ventana de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. (Malaquías 3:10).

Es el Señor mismo quien te dice que cumplas con tu parte, y compruebes cómo Él maneja tu economía de manera que las bendiciones lleguen en sobreabundancia.

Además, Él dice: “Reprenderé también por vosotros al devorador” (vers. 11). Él quitará de tu vida aquello que devora tu dinero. Quitará esa enfermedad que te ocasiona importantes gastos en médicos y remedios. Ese alquiler que se lleva una buena parte de tus ingresos.

Esas cosas que se rompen y generan gastos para repararlas, serán quitados. Él quitará todos los gastos innecesarios. Él sacará de tu vida todo aquello que te este quitando las bendiciones. “Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”. (vers. 12).

(Pedro Blanco).


Si aún no recibiste a Jesús como tu Señor y Salvador personal lee y medita esta Oración de fe: "Señor Jesús, te necesito. Gracias por morir en la cruz para pagar por mis pecados. Te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por darme el regalo de vida eterna. Deseo cambiar y vivir una nueva vida contigo como mi Señor y Salvador. Escribe mi nombre en el libro de la vida y prometo serte fiel y justo . Gracias Jesús. Amén."
Si hiciste esta oración con fe. Felicidades! has recibido a Jesucristo como tu único salvador, recuerda que si lo pediste de corazón Dios hará cambios en tu vida. Dios obra en nuestras vidas Gloria a Él.

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