Cuando la gloria de Dios se aparta y llama al arrepentimiento...

(Una reflexión sobre Ezequiel 9–12).
Los capítulos Ezequiel 9–12 continúan las visiones sobre el juicio que vendría sobre Jerusalén. Después de haber mostrado la idolatría y corrupción que habían contaminado al pueblo y al templo, Dios revela la seriedad de las consecuencias. Sin embargo, aun en medio del juicio, encontramos el llamado a reconocer el pecado y volver a Él.
  • Ezequiel 9: Dios conoce a quienes se duelen por el pecado
Antes de que el juicio caiga sobre Jerusalén, un hombre recibe la orden de poner una señal sobre aquellos que “gimen y claman” por las abominaciones que se cometen en la ciudad.
Esto revela que Dios conoce el corazón de quienes permanecen sensibles ante el pecado. Mientras muchos se habían acostumbrado a la maldad, había personas que sufrían al ver cómo el pueblo se apartaba de Dios.
La enseñanza para nosotros es importante: no debemos acostumbrarnos al pecado ni considerarlo algo normal. Un corazón que ama a Dios también se duele por aquello que lo ofende.
  • Ezequiel 10: La gloria de Dios se aparta
Uno de los momentos más impactantes de esta porción es la visión de la gloria de Dios alejándose del templo.
El templo había sido el lugar de la manifestación de la presencia de Dios, pero la persistente idolatría y rebelión del pueblo habían profanado aquel lugar.
Esta escena nos recuerda la santidad de Dios. No podemos pretender una relación superficial con Él mientras mantenemos voluntariamente aquello que desagrada a su voluntad.
  • Ezequiel 11: Juicio, pero también una promesa de restauración
En medio de las advertencias aparece una hermosa promesa: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos.” Ezequiel 11:19
Dios no solamente señala el pecado; también promete transformar el corazón de quienes vuelven a Él.
La verdadera restauración no comienza con un cambio externo, sino con una obra interior realizada por Dios.
  • Ezequiel 12: Dios confirma que su Palabra se cumplirá
Ezequiel realiza nuevas acciones simbólicas para anunciar el exilio que vendría sobre Jerusalén. Algunos pensaban que las advertencias de Dios tardarían tanto que nunca llegarían a cumplirse.
Pero Dios declara que ninguna de sus palabras quedará sin cumplimiento.
Esto nos recuerda que no debemos tomar la paciencia de Dios como una señal de indiferencia. Sus advertencias son verdaderas, pero también lo son sus promesas.

Verdad bíblica central
Dios es santo, conoce el corazón humano y toma en serio el pecado; pero también ofrece restauración y un corazón nuevo a quienes se vuelven a Él. Su Palabra siempre se cumple.

Aplicación
Ezequiel 9–12 nos invita a examinar nuestro propio corazón.
¿Nos hemos acostumbrado a actitudes o prácticas que sabemos que no agradan a Dios? ¿Nos duele el pecado o hemos aprendido a convivir con él?
La buena noticia es que Dios no solamente nos llama a reconocer aquello que necesita cambiar. Él también promete darnos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.
Podemos acercarnos a Él con humildad y pedirle que transforme nuestro interior.

Oración
Señor, guarda mi corazón de acostumbrarse al pecado y dame sensibilidad para reconocer aquello que te desagrada. Examina mi vida y muéstrame todo lo que necesita ser cambiado. Gracias porque no solamente señalas nuestra condición, sino que también ofreces restauración. Dame un corazón nuevo, un espíritu dispuesto a obedecerte y el deseo de caminar cada día más cerca de Ti. Ayúdame a confiar en tu Palabra y a vivir conforme a tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.

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