¿Qué está produciendo mi vida?
(Una reflexión sobre Ezequiel 13–15).
Hay una diferencia entre parecer espirituales y vivir verdaderamente rendidos a Dios.
En Ezequiel 13–15, el Señor confronta a los falsos profetas, a quienes llevaban ídolos en su corazón y a un pueblo que había olvidado el propósito para el cual había sido llamado.
Estos capítulos nos invitan a mirar más allá de las apariencias.
- No todo lo que queremos escuchar es verdad
En Ezequiel 13, los falsos profetas anunciaban mensajes agradables. Hablaban de paz cuando Dios estaba llamando al pueblo al arrepentimiento.
A veces nosotros también podemos correr el riesgo de buscar solamente palabras que nos hagan sentir bien, evitando aquellas verdades que confrontan nuestro corazón.
Pero el amor de Dios no solamente consuela. También corrige. Nos muestra aquello que necesita ser cambiado y nos llama a volver a Él.
- Los ídolos también pueden estar en el corazón¡
En Ezequiel 14, algunos hombres se acercaron para consultar al Señor, pero Dios reveló que habían levantado ídolos en su corazón.
Podemos buscar a Dios externamente y, al mismo tiempo, mantener algo en nuestro interior que ocupa el lugar que solamente le pertenece a Él.
Tal vez sea el deseo de controlar, el reconocimiento de otros, nuestras seguridades o nuestros propios planes.
Por eso necesitamos pedirle al Señor que examine nuestro corazón.
- Una vida llamada a dar fruto
En Ezequiel 15, Jerusalén es comparada con una vid. Su valor estaba relacionado con el propósito para el cual había sido creada: dar fruto.
Esta imagen nos deja una pregunta sencilla, pero profunda:
¿Qué está produciendo mi vida?
Una relación verdadera con Dios debe reflejarse, poco a poco, en nuestra manera de amar, servir, perdonar, hablar y vivir.
No se trata de aparentar una vida perfecta. Se trata de permitir que Dios transforme nuestro corazón para que nuestra vida pueda dar fruto.
Para meditar:
Hoy podemos detenernos delante del Señor y preguntarnos:
¿Estoy buscando solamente lo que quiero escuchar o estoy dispuesto a recibir la verdad de Dios?
¿Hay algo en mi corazón que está ocupando su lugar?
Y , finalmente:
¿Qué fruto está produciendo mi vida?
Que nuestra oración sea: “Señor, examina mi corazón, quita todo aquello que compite contigo y haz que mi vida produzca fruto para tu gloria.”
Oración:
Señor, examina mi corazón y ayúdame a recibir tu verdad, aun cuando me confronte. Muéstrame si hay algún ídolo que está ocupando el lugar que te corresponde. Líbrame de una fe basada solamente en apariencias y transforma mi vida para que pueda producir fruto que te honre. Que todo lo que soy y todo lo que hago refleje que Tú eres el Señor de mi corazón. En el nombre de Jesús. Amén.

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