Cuando Dios nos llama a revisar nuestras prioridades...

(Reflexiones sobre Hageo)
El libro de Hageo contiene un mensaje dirigido al pueblo de Israel después de su regreso del exilio. Habían vuelto a Jerusalén, pero la reconstrucción del templo estaba detenida. Mientras cada uno se ocupaba de sus propias casas, la casa de Dios permanecía en ruinas.
En Hageo 1, Dios confronta al pueblo por sus prioridades. Ellos decían que todavía no había llegado el momento de reconstruir el templo, pero sí encontraban tiempo para atender sus propios intereses.
Por eso, Dios les dice: «Meditad bien sobre vuestros caminos» Hageo 1:5
Esta exhortación sigue siendo muy actual. Podemos estar tan ocupados con nuestras responsabilidades, proyectos y necesidades que, sin darnos cuenta, dejamos para después aquello que Dios quiere hacer en nuestra vida.
El problema del pueblo no era simplemente una construcción inconclusa. Era un problema de prioridades del corazón.
  • Cuando necesitamos detenernos
Hay momentos en los que necesitamos hacer una pausa y preguntarnos sinceramente:  ¿Dónde está Dios en mis prioridades?
Podemos preguntarnos:
  • ¿Estoy buscando primero al Señor?
  • ¿Estoy obedeciendo aquello que ya sé que Él me ha mostrado?
  • ¿Hay algo que estoy postergando porque siempre encuentro otra cosa más urgente?
Hageo nos invita a detenernos y examinar nuestro camino. El autoexamen no tiene como propósito condenarnos, sino ayudarnos a reconocer aquello que necesita ser corregido delante de Dios.
Cuando el pueblo escuchó el mensaje, respondió con obediencia y comenzó nuevamente la obra.
Y entonces Dios les dio una palabra de ánimo: «Yo estoy con vosotros, dice Jehová» Hageo 1:13
¡Qué hermosa promesa!
Dios no solamente les pidió que trabajaran; les aseguró su presencia mientras lo hacían.
  • No despreciemos los comienzos pequeños
En el capítulo 2 algunos se desanimaron porque el nuevo templo parecía pequeño en comparación con el anterior. Dios, entonces, les dijo: «Esforzaos… y trabajad; porque yo estoy con vosotros» Hageo 2:4
También nosotros podemos desanimarnos cuando comparamos lo que hacemos hoy con lo que hicimos en el pasado, o cuando miramos lo que otros están haciendo.
Pero Dios nos recuerda que nuestra tarea no debe medirse solamente por su tamaño o apariencia.
Lo importante es ser fieles.
Aquello que parece pequeño para nosotros puede tener un propósito mucho mayor en las manos de Dios.

Reflexión:
Hageo 1–2 nos invita a revisar nuestras prioridades y preguntarnos si Dios ocupa realmente el primer lugar en nuestra vida.
También nos recuerda que no necesitamos esperar condiciones perfectas para obedecer ni despreciar los comienzos pequeños.
Cuando el cansancio, las limitaciones o las comparaciones nos desanimen, podemos recordar la promesa de Dios: «Yo estoy con vosotros».
Nuestra seguridad no está en la magnitud de lo que hacemos, sino en la presencia de Aquel para quien lo hacemos.
Quizás hoy necesitamos detenernos y preguntarnos:
¿Qué necesita ser reajustado en mis prioridades para darle a Dios el lugar que le corresponde?

Una palabra para hoy:
No importa cuán pequeña pueda parecer la tarea que Dios ha puesto delante de nosotros. No importa si nuestro servicio ya no tiene la misma dimensión que tuvo en otra etapa de nuestra vida.
Dios sigue mirando la fidelidad.
Nuestra responsabilidad es obedecer, trabajar con lo que tenemos y confiar en que Él hará su obra conforme a sus propósitos.
Porque la verdadera fortaleza para servir no está en nuestras capacidades, sino en esta certeza: «Yo estoy con vosotros».

Oración:
Señor, ayúdame a examinar mis caminos y a colocar nuevamente a Dios en el centro de mis prioridades. Dame fuerzas para obedecerte y servirte con fidelidad, aun cuando lo que hago parezca pequeño. Gracias porque tu presencia me acompaña. En el nombre de Jesús. Amén.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Legado de un Hombre piadoso: Discipulado y Relación Intergeneracional

Pasos hacia la Restauración...

De Betel a la Formación de Un Pueblo...