Cuando el mundo cambia, Dios permanece...
(Reflexiones pastorales sobre Daniel 7-9).
Vivimos en un mundo donde todo parece estar en movimiento. Cambian los gobiernos, las circunstancias, las personas y nuestros propios planes. A veces, tanta incertidumbre puede hacernos sentir que nada está bajo control.
Daniel 7–9 nos lleva precisamente a ese escenario. Daniel contempla visiones de grandes reinos, conflictos, poderes que se levantan y finalmente caen. Pero en medio de todas esas imágenes hay una verdad que permanece firme: Dios sigue reinando.
- Los reinos pasan, Dios permanece
En Daniel 7, después de contemplar las grandes bestias que representan poderes terrenales, Daniel ve al Anciano de Días sentado en su trono. El poder humano parece enorme, pero delante de Dios tiene límites.
Entonces aparece uno «como hijo de hombre», a quien le es dado dominio, gloria y reino, y se declara que su dominio es eterno (Daniel 7:13–14).
¡Qué contraste!
Los reinos humanos tienen un comienzo y un final. Dios no.
Por eso nuestra esperanza no puede descansar en aquello que cambia. Nuestra esperanza descansa en Aquel que permanece.
- Cuando conocemos el propósito de Dios, oramos
Daniel 9 nos muestra algo hermoso. Al comprender, por las Escrituras, que se acercaba el tiempo señalado para la restauración de Jerusalén, Daniel no se dedicó a especular sobre el futuro.
Oró.
Confesó el pecado del pueblo, reconoció la justicia de Dios y apeló a su misericordia: «Al Señor nuestro Dios pertenece la misericordia y el perdón» (Daniel 9:9).
Daniel sabía que Dios era soberano, pero esa certeza no lo llevó a la pasividad. Lo llevó a doblar sus rodillas. Esta es también nuestra respuesta.
- Cuando no entendemos lo que Dios está haciendo, podemos orar.
- Cuando no podemos controlar las circunstancias, podemos confiar.
- Cuando el futuro nos inquieta, podemos recordar que el futuro sigue estando en las manos de Dios.
Una pregunta para el corazón:
Quizás hoy haya cosas en nuestra vida que no comprendemos. Situaciones que han cambiado, puertas que se han cerrado, respuestas que todavía no llegan.
Daniel nos recuerda que no necesitamos conocer todos los detalles del mañana para descansar en el Dios que ya está allí.
- Los reinos cambian.
- Las circunstancias cambian.
- Nosotros cambiamos.
- Pero Dios permanece.
- Y porque Él permanece, podemos caminar hoy con confianza.
Para meditar:
¿Estoy poniendo mi seguridad en aquello que puede cambiar o en el Dios que permanece para siempre?
Oración:
Señor, cuando las circunstancias cambien y no pueda comprender lo que sucede, ayúdame a recordar que Tú sigues reinando. Enséñame a confiar, a orar y a descansar en tu soberanía. Amén.

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