Una fe que permanece cuando todo cambia...

 

(Reflexiones sobre Daniel 5-6)
Hay momentos en los que nuestra fe es puesta a prueba. Algunas veces por las dificultades; otras, por el éxito, el poder o la comodidad.
En Daniel 5 y 6 nos presentan dos hombres que respondieron de manera muy diferente ante Dios.
  • Un rey que fallo, y el Señor le quito Su favor
En el capítulo 5 vemos a Belsasar, un rey que  tenía poder, riqueza y una gran celebración, pero su corazón se había llenado de soberbia. Utilizó los vasos del templo de Jerusalén para su banquete y, con ello, mostró desprecio por lo sagrado.
Entonces apareció una escritura en la pared. Daniel fue llamado para interpretarla y pronunció una sentencia que sigue siendo una seria advertencia: «Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto» (Daniel 5:27).
Belsasar tenía mucho, pero delante de Dios estaba falto.
  • Una fe que no se negocia
En el capítulo 6 encontramos a Daniel enfrentando una situación completamente diferente.
Sus enemigos no encontraron en él corrupción ni negligencia. La única manera de acusarlo era utilizar su fidelidad a Dios.
Se promulgó un decreto que prohibía orar a cualquier persona que no fuera al rey. Daniel sabía que desobedecer podía llevarlo a la muerte. Sin embargo, no cambió sus hábitos espirituales.
La Biblia dice que Daniel oraba «como lo solía hacer antes» (Daniel 6:10).
¡Qué hermoso testimonio!
Daniel no comenzó a buscar a Dios cuando llegó la crisis. Ya caminaba con Él.
Y cuando fue arrojado al foso de los leones, Dios estuvo con él.
Esto nos recuerda una verdad que necesitamos guardar en el corazón: La fidelidad a Dios no depende de que las circunstancias sean favorables.
Tal vez hoy nuestras circunstancias hayan cambiado. Tal vez enfrentemos incertidumbre, pérdidas, oposición o situaciones que no podemos controlar, pero podemos decidir permanecer firmes:
  • Podemos seguir orando.
  • Podemos seguir confiando.
  • Podemos seguir obedeciendo.
  • Podemos seguir dando gracias.
No porque sepamos qué sucederá mañana, sino porque sabemos quién sostiene nuestro mañana.

Para meditar:
  • Si Dios examinara hoy mi corazón, ¿encontraría orgullo o fidelidad?
  • ¿Estoy dispuesto a permanecer firme aunque obedecer a Dios tenga un costo?
Daniel no sabía cómo terminaría su noche en el foso. Pero sabía en quién había puesto su confianza.
Que nuestra fe también pueda decir: “Aunque no sé qué sucederá, sé en quién he creído”.

Oración:
Señor, examina mi corazón y líbrame de la soberbia y la autosuficiencia. Dame una fe como la de Daniel: firme, constante y confiada en Ti, aun cuando las circunstancias cambien. Amén.

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