Cuando Dios hace nuevas todas las cosas...
(Reflexiones Pastorales sobre Isaías 64–66). Al finalizar el libro de Isaías, el profeta nos invita a levantar la mirada más allá de las dificultades del presente. Después de denunciar el pecado del pueblo y anunciar la obra redentora del Mesías, concluye con un mensaje de esperanza que sigue alentando a los creyentes de todos los tiempos. La historia no termina con el dolor ni con el juicio. Termina con Dios restaurando su creación y haciendo nuevas todas las cosas. Un corazón que reconoce su necesidad de Dios El capítulo 64 comienza con una oración sincera. Isaías clama para que Dios descienda y manifieste nuevamente su poder. Pero antes de pedir restauración, reconoce el pecado del pueblo. Con humildad declara: "Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste..." (Isaías 64:8). ¡Qué hermosa imagen! El barro no discute con el alfarero; se deja moldear por sus manos. Así también, Dios desea formar nuestro carácter conforme a su voluntad. ...