Cuando apreciamos nuestras bendiciones...
Al hablar de bendiciones, casi siempre pensamos en asuntos físicos y materiales, como casas, empleos, familiares y salud; pero hay bendiciones espirituales mucho más importantes que quizás no hemos considerado. Todo lo que recibimos de Dios al ser salvos debe llenar nuestra mente y corazón de gratitud y alabanza.
El Señor nos ha prometido maravillosas bendiciones espirituales como resultado de nuestra salvación. Son tan extraordinarias, que solo pueden provenir del Soberano y Todopoderoso Dios del universo.
Dios nos escogió en Cristo Jesús antes de la fundación del mundo.
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él” (Ef 1.3, 4). Su propósito al escogernos no consiste en asegurarnos que estaremos bien, o de que seremos exitosos y populares en este mundo. Su meta es que experimentemos las siguientes verdades espirituales:
- “Que fuésemos santos y sin mancha delante de Él” (v. 4).
- "Que fuésemos adoptados como “hijos suyos por medio de Jesucristo” (v. 5).
- Para que fuésemos “para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (v. 6).
Además, hemos sido redimidos por medio de la sangre de Cristo, nuestros pecados han sido perdonados y ha hecho sobreabundar en nuestra vida las riquezas de su gracia (v. 7, 8). Todas esas bendiciones nos hacen ricos espiritualmente, lo cual es mucho más importante que cualquier riqueza material; y lo mejor es que nadie puede arrebatarnos sus bendiciones, pues están aseguradas por Cristo.
Dios nos ha sellado como sus hijos.
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Ef 1.13). Contamos con una seguridad eterna, pues este sello no puede romperse, ya que proviene del Dios Todopoderoso.
Dios nos ha dado dones.
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo” (1 Co 12.4). Estos dones espirituales son capacidades especiales que recibimos los creyentes con el propósito de equiparnos para cumplir la voluntad de Dios. En Romanos 12.6-8 se mencionan siete dones y en 1 Corintios 12.8-11 encontramos otra lista.
Todos los dones son importantes, lo parezcan o no, pues nos han sido dados por el Señor para servirle.
Dios nos ama.
“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Jn 14.21). Aunque muchas personas vayan por la vida sin sentirse amadas, como cristianos podemos tener la confianza de que Dios nos ama. Cuando lo obedecemos, recibimos sus bendiciones, las cuales son mejores que cualquier beneficio terrenal que podamos imaginar. El amor de Dios sobrepasa cualquier amor humano. Nos dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jer 31.3). Su amor por nosotros nunca cesa ni cambia. Aunque quizás nos preguntemos por qué permite situaciones difíciles y dolorosas en nuestra vida, nada de eso refuta su amor. Como somos sus hijos, nos ha dado su poder para sostenernos y usa cada circunstancia para nuestro bienestar.
Dios nos da su paz.
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14.27). Si pertenecemos a Cristo contamos con paz y contentamiento, pues está con nosotros en todo momento.
Dios suplirá todas nuestras necesidades.
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil 4.19). Cuando confiamos en Jesucristo como nuestro Salvador, quedamos bajo el maravilloso amparo de su protección y cuidado. Sabe lo que necesitamos y nos lo proveerá en el tiempo indicado. Aunque quizás suframos en esta vida, el Señor nos cuidará en todo momento y usará los tiempos difíciles para atraernos a su presencia.
Cristo nunca nos abandonará. En Isaías 41.10, el Señor nos dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Nuestro Padre celestial es fiel y nos ayudará en cada situación que enfrentemos. Y, mientras más lo conozcamos, más confiaremos en Él.
Tenemos el privilegio de la oración.
El tener la oportunidad de acceder al Dios Soberano del universo que escucha y responde nuestras oraciones es un privilegio maravilloso. A medida que llegamos a conocerlo a profundidad a través de su Palabra, también aumenta nuestro gozo de pasar más tiempo con Él en oración.
Tenemos la promesa divina de nuestra resurrección.
“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Co 15.51, 52). No tenemos ninguna razón para sentir temor de la muerte porque Dios ha prometido darnos un cuerpo nuevo y eterno cuando Cristo regrese.
Jesucristo nos prepara un lugar.
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn 14.2, 3). La grandeza de nuestro hogar celestial va más allá de lo que podemos comprender; pero sabemos que es tan maravilloso como el Dios a quien servimos.
Dios nos ha dado su Palabra.
“Sécase la hierba, marchítase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Is 40.8). Ya que una gran cantidad de personas no tienen Biblias, debemos estar muy agradecidos de tener un ejemplar de la Palabra de Dios, la cual es verdadera y permanece para siempre.
REFLEXIÓN
- ¿A qué considera bendiciones? ¿Qué tan a menudo piensa en las bendiciones espirituales?
- ¿Qué debe hacer para incluir con más frecuencia en sus oraciones y pensamientos las abundantes bendiciones espirituales que Dios le ha dado?
Comentarios
Publicar un comentario