Religión y Religiosidad...


 “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión de tal es vana.” (Santiago 1:26).

En la actualidad hay muchas religiones las cuales le prometen a sus feligreses muchas cosas como ser ricos, tener paz, entre otras. Sin embargo, veremos que la religión en si no es la que salva o la que da prosperidad a las personas. Cuando una persona solo pone su fe y su confianza en aquello que escuche sobre determinada religión, es allí cuando decimos que es una persona que no es espiritual sino religiosa.

Como hijos de Dios, es importante que sepamos diferenciar cuándo una persona es realmente espiritual y tiene una relación cerca con el Señor, a cuándo alguien aparenta su espiritualidad. Incluso, puede ser que a veces caigamos en esa situación, pero si entendemos la diferencia y reconocemos nuestro error, podemos cambiar nuestra manera de vivir.

¿Cómo identificar a una persona religiosa?

a. No es sincera:

La Biblia nos dice que el Señor es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). Esto significa que si andamos con Él, debemos ser honestos. Una de las características que podemos encontrar en una persona que es religiosa es la mentira constante en su vida.

Jesús lo dijo bien claro en el evangelio al referirse a los fariseos. Pues ellos eran personas que desconfiaban de la veracidad de las palabras del Mesías. De hecho, Él luego nos llama mentirosos refiriéndose a que algunas de sus doctrinas o creencias no eran del todo correctas (Mateo 23:32).

Además, Dios nos dice que Él rechaza a las personas que siempre tienen la mentira en sus labios (1 Juan 1:6). Él es un Dios de verdad, de rectitud, de honestidad y luz. Por lo tanto, si somos sus hijos deberíamos ser ejemplo de esa misma rectitud y honestidad. Bien sabemos que nosotros somos la sal y luz del mundo, no hemos venido a traer mentira y engaños sino verdad.

El padre de la mentira, de los engaños, ese es el diablo (Juan 8:44). El propósito de él es matar, hurtar y destruir. Así que si mentimos, también incurrimos en desobedecer las leyes y mandamientos que el Señor nos dio en el libro del Éxodo.

Es muy claro al mencionar que no debemos decir falso testimonio sobre nuestro prójimo (Deuteronomio 5:20). Nosotros no somos hijos del diablo, al ser creación e hijos de Dios nuestro deber y característica principal debería ser la honestidad y la sinceridad.

b. La Religión Manipula la Palabra de Dios:

Algo que va ligado con las mentiras y las falsedades es la manipulación de la Palabra de Dios, es decir, la Biblia. Hay personas que no le dan una interpretación correcta al contenido de la Biblia y esto es un pecado gravísimo. Nosotros no tenemos autoridad alguna para modificar lo que está escrito en la palabra de Dios.

Podemos decir que también está relacionado con aquello que Dios llama los falsos profetas. Ellos también son considerados engañadores del pueblo del Señor (Mateo 24:4). En el evangelio de Mateo, nuestro Padre nos hace un llamado a fortalecernos en la fe para que aquellas personas que malinterpretan la Biblia no nos puedan engañar. Que podamos diferenciar la voz de Dios de la voz del diablo y sus engaños (2 Corintios 11:14).

¿Qué sucede si hemos sido nosotros quienes interpretamos de forma errónea la Palabra del Señor? Bueno, lo primero es recurrir al perdón del Señor. Además, es esta razón por la que, como creyentes, debemos meditar en este libro todo el tiempo, para no incurrir en estos errores de nuevo. De hecho, entre más entendemos su significado y lo que Dios nos quiere decir a través de la Biblia, podremos enseñarle a otros e instruirlos sobre esto.

c. Es murmuradora:

Así como los fariseos descritos en la Biblia, las personas religiosas suelen ser murmuradoras. Si buscamos la definición de esta palabra, significa conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones. Es decir, con ciertos prejuicios o acusaciones en razón a lo que hace o hizo la persona de la cual están hablando. Por lo general. una murmuración hace referencia a cosas malas, bien sea emitiendo un juicio o una crítica.

Entonces, entendemos que una persona murmuradora es aquella que dice cosas en ausencia de su prójimo. Esto es algo inaceptable, pues si siendo creyentes nuestro principal mandamiento es amar a nuestro hermano en la fe ¿por qué deberíamos hablar mal de alguien? La Biblia nuevamente condena a aquellos que hacen este tipo de cosas, Dios no ve con buenos ojos estas acciones (Salmos 101:5).

Es posible que en alguna ocasión hayamos murmurado contra alguien. Sin embargo, si estamos en tentación de hablar mal de nuestro prójimo, pensemos qué beneficio puede traer esto a nuestra vida o a la de esa persona. ¿Es esto provechoso para mi vida, es algo útil, Dios se agradaría de que yo hable de esta manera? Si la respuesta a alguna de esas preguntas es un rotundo no, entonces no tendremos motivos para hacerlo.

II. Seamos libres de religión y religiosidad:

Jesús es el camino, la verdad y la vida. Si hemos visto que alguna de estas cosas las hemos hecho en algún momento, es tiempo de cambiar. Como indiqué antes, lo primero es pedir perdón a Dios, pues ninguna de estas cosas son agradables para Él. Además, atentamos contra la integridad y el buen nombre de algún hermano, lo cual tampoco es muy bueno desde un punto de vista ético.

Es importante que identifiquemos nuestros errores y pecados. Reconozcamos que esto es algo indebido y lo que podemos hacer es pedir perdón. Lo que Dios quiere de nosotros es que siempre seamos portadores de la verdad, que meditemos en la Biblia todo el tiempo y esta sea lámpara a nuestro camino (Salmo 119:105).

Si somos personas religiosas, vamos a estar sesgados siempre por la murmuración, por el chisme, la mentira, la manipulación. Por el contrario, al entender que somos luz y debemos llevar la Palabra a todo el mundo, en nuestra boca llevaremos siempre palabras de bendición, de verdad y perdón para nuestro prójimo.

Conclusión:

Ya que entendemos cómo es una persona religiosa y sabemos lo que esto puede causar, es necesario que reconozcamos si en algún momento hemos sido religiosos y cambiemos nuestro estilo de vida. Dios estará dispuesto a perdonarnos y él querrá lo mejor para nosotros.

Que nuestro ejemplo de vida no sean los fariseos, ellos contendían con Jesús porque su pensamiento era distante a los preceptos que el Mesías había venido a enseñar a la tierra. Nuestro ejemplo a seguir debe ser Jesús, por su manera de hablar con palabras de verdad, su sinceridad y él fue quien exhortó a los fariseos precisamente por su religiosidad.

Si conoces a alguien que pueda ser religioso, ora por su vida, que Dios le muestre la verdad. Debes estar siempre dispuesto a enseñar, en caso que la persona también disponga su corazón para cambiar estos hábitos o esta manera de pensar. Como hijos de Dios, también debemos decir “heme aquí”, no solo para llevar la Palabra del Señor sino para recibir con humildad sus exhortaciones.

O, si por el contrario, tú eres esa persona que se encuentra en esta situación, el Señor siempre estará para enseñarnos y perdonar nuestros pecados, siempre y cuando lo hagamos de todo corazón. Dejemos a un lado la religiosidad y seamos personas conforme al corazón de Dios. Hermanos, la religión no salva.

(Ps. José R. Hernández).

Fuente: https://www.elnuevopacto.com/predicas-cristianas/7315-religion-y-religiosidad/2


Si aún no has aceptado a Jesús como tu Señor y Salvador personal medita en esta Oración de Fe: "Señor Jesús, te necesito. Gracias por morir en la cruz para pagar por mis pecados. Te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por darme el regalo de vida eterna. Deseo cambiar y vivir una nueva vida contigo como mi Señor y Salvador, escribe mi nombre en el libro de la vida y prometo serte fiel y justo. Gracias Jesús. Amén."

Si hiciste esta oración con fe !Felicidades! has recibido a Jesucristo como tu único salvador, recuerda que si lo pediste de corazón Dios hará cambios en tu vida. Dios obra en nuestras vidas Gloria a Él!

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