Hoy también puedes volver...
(Una reflexión sobre Ezequiel 18–20)
A veces podemos mirar nuestra historia y pensar que ya está escrita.
Tal vez recordamos errores, decisiones equivocadas o circunstancias familiares que han marcado nuestra vida. Y podemos llegar a pensar: “Yo soy así por lo que viví” o “Ya no puedo cambiar”.
Pero Ezequiel 18 nos recuerda una verdad esperanzadora: cada persona puede responder hoy al llamado de Dios.
No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos decidir qué haremos con el presente.
- Dejar las excusas
El pueblo de Israel miraba su historia y encontraba razones para justificar su situación. Pero Dios los llamó a asumir personalmente su responsabilidad.
Cada uno debía reconocer sus propias decisiones delante de Él.
Esta enseñanza también es importante para nosotros. Nuestra historia puede influir en nuestra vida, pero no tiene que determinar para siempre nuestro futuro.
Con la ayuda de Dios, podemos reconocer aquello que necesita cambiar y dar un nuevo paso en obediencia.
- Dios desea que volvamos
Una de las verdades más hermosas de esta porción se encuentra en el corazón de Dios.
Él pregunta: “¿Quiero yo la muerte del impío… y no que se vuelva de sus caminos y viva?” Ezequiel 18:23
Dios no disfruta de nuestra destrucción. Su llamado al arrepentimiento es una invitación a regresar a la vida.
Arrepentirse no es solamente sentir tristeza por lo que hemos hecho. Es reconocer nuestro pecado, cambiar de dirección y volver nuestro corazón hacia Dios.
Y la buena noticia es que mientras Dios nos llama, todavía hay una oportunidad para volver.
- Una historia marcada por la misericordia
Ezequiel 20 repasa la larga historia de la rebelión de Israel.
Una y otra vez, el pueblo se apartó.
Una y otra vez, Dios mostró su paciencia.
El pecado tuvo consecuencias, pero la misericordia de Dios continuó acompañando su historia.
Qué consuelo saber que nuestra vida tampoco está definida solamente por nuestros fracasos.
Cuando reconocemos nuestra necesidad y volvemos al Señor, encontramos que su misericordia sigue siendo mayor.
Para meditar:
Quizás hay algo en tu vida que necesitas dejar de justificar.
Tal vez el Señor te está mostrando una actitud, una decisión o un camino que necesitas abandonar.
Hoy puedes responder a su llamado.
No tienes que quedarte atrapado en lo que fuiste. En Dios siempre existe la posibilidad de un nuevo comienzo.
Oración:
Señor, gracias porque no me defines solamente por mi pasado ni por mis errores. Ayúdame a dejar las excusas y asumir mi responsabilidad delante de Ti. Muéstrame aquello que necesito cambiar y dame un corazón dispuesto a arrepentirme y volver a tus caminos. Gracias por tu paciencia y por tu misericordia, que me invitan una vez más a acercarme a Ti. En el nombre de Jesús. Amén.

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