Una fe que escucha a Jesús y un corazón que aprende a perdonar...
(Reflexiones sobre Mateo 17–18).
Mateo 17–18 nos lleva desde la gloria de Jesús en el monte hasta enseñanzas muy prácticas para nuestra vida diaria.
Jesús nos invita a escucharlo, confiar en Él, caminar con humildad, cuidar a otros y aprender a perdonar.
- “A Él oíd”
En el monte de la transfiguración, los discípulos contemplaron la gloria de Jesús. Entonces escucharon la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.” Mateo 17:5
También nosotros necesitamos detenernos y escuchar a Jesús.
Hay días en que escuchamos nuestras preocupaciones, el temor, las opiniones de otros o nuestra propia inseguridad. Pero Jesús sigue diciendo: “A mí oíd”.
Quizás hoy no necesitas otra respuesta; necesitas volver a escuchar su Palabra y recordar que Él sigue contigo.
- Cuando nuestra fe parece pequeña
Jesús enseñó a sus discípulos que una fe como un grano de mostaza puede hacer grandes cosas.
No se trata de tener una fe perfecta. Se trata de poner nuestra confianza en un Dios grande.
Tal vez estás atravesando una situación que parece demasiado difícil. No te desanimes porque tu fe sea pequeña. Acércate a Jesús con lo que tienes y dile: “Señor, ayúdame a confiar en ti.”
Él conoce nuestras debilidades y no nos abandona en medio del proceso.
- La grandeza está en servir
Los discípulos querían saber quién era el mayor. Jesús les enseñó que en su Reino la grandeza comienza con la humildad.
A veces podemos cansarnos de servir cuando nadie reconoce nuestro esfuerzo. Pero Jesús nos recuerda que nuestro valor no depende de ser vistos por los demás.
Sirve aunque nadie aplauda. Ama aunque no siempre seas correspondido. Haz el bien porque perteneces a Cristo.
Dios ve lo que otros no ven.
- El corazón del Pastor
Jesús habló de la oveja perdida y mostró cuánto le importa cada persona.
Esto también debe tocar nuestro corazón.
Quizás hay alguien cerca de ti que está herido, distante o se ha alejado de Dios. En lugar de juzgarlo rápidamente, podemos preguntarnos:
¿Cómo puedo acercarme con la compasión de Jesús?
A veces una llamada, una oración, una palabra de ánimo o simplemente escuchar puede convertirse en un instrumento de Dios para restaurar un corazón.
- Aprender a perdonar
Pedro preguntó cuántas veces debía perdonar y Jesús respondió: “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.” Mateo 18:22
Perdonar no significa decir que lo ocurrido estuvo bien ni ignorar el dolor. Significa entregarle a Dios aquello que ya no queremos seguir cargando.
Quizás hoy estás recordando una ofensa que todavía duele.
No tienes que hacerlo todo de una vez. Pero puedes comenzar entregándole esa herida a Jesús.
Pídele que sane tu corazón y te dé la gracia para perdonar.
Para meditar:
Mateo 17–18 nos invita a mirar nuestro corazón:
- ¿Estoy escuchando a Jesús?
- ¿Estoy confiando en Él en medio de mis luchas?
- ¿Estoy sirviendo aunque nadie me reconozca?
- ¿Estoy cuidando a quienes Dios ha puesto cerca de mí?
- ¿Hay alguna herida que necesito entregar al Señor?
Seguir a Jesús no significa tener una vida sin dificultades. Significa no caminar solos en medio de ellas.
Jesús sigue hablando, sosteniendo, buscando al que se ha perdido y enseñándonos a vivir desde su gracia.
Oración:
Señor Jesús, enséñame a escucharte aun en medio de mis preocupaciones. Fortalece mi fe cuando me sienta débil, dame humildad para servir y un corazón sensible para cuidar a quienes están heridos. Ayúdame a entregar mis heridas y a aprender a perdonar. Que mi vida refleje tu amor y tu gracia cada día. Amén.

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