Ora persistentemente...
No tienen, porque no piden. Santiago 4:2 Hace unos veinte años, la siguiente frase cambió mi vida: No tienen, porque no piden. Este breve verso me abrió una puerta para descubrir el poder transformador de la oración persistente. En ese momento de mi vida, estaba estresada por un montón de cosas. Intentaba hacer crecer mi ministerio, tratando de que mi esposo hiciera esto o aquello, tratando de que mis hijos actuaran de cierta manera, intentando que otras personas hicieran las cosas como yo quería, tratando de básicamente hacer absolutamente todo por mi cuenta. ¡Como probablemente podrás suponer que, no me estaba funcionando! Como una joven cristiana frustrada y desgastada, me di cuenta un día que vivir en mi propia fuerza era inútil. Necesitaba entregar mis problemas a Dios. En otras palabras, ¡necesitaba orar más! Cuando entendemos el amor de Dios y Su plan para nosotros, podemos empezar a darnos cuenta de las puertas que Él quiere abrir para nosotros. Pero solo nos daremos cuen...